Releyendo una comunicación titulada “La fotografía y el álbum familiar: Del estudio del fotógrafo a la sala de exposiciones pasando por la intimidad del hogar” que presenté en el Segundo Congreso de la Historia de la Fotografía celebrado en el Photomuseum de Zarautz y que fue publicada en sus Actas… os dejo aquí un fragmento del inicio y otro del final del recorrido por la historia de la fotografía y el álbum familiar que intenté trazar en aquel momento.

Entre estos dos fragmentos hay todo un mundo, pero quiero dejar constancia de que existe una historia, un contexto, y que es importante dar el lugar que se merece a la investigación de los antecedentes en todo aquello que hacemos. Por otro lado, desde el 2006 han pasado unos años que han sido muy importantes en la presencia de la imagen familiar, doméstica e íntima en las redes sociales y en Internet. Alguien me preguntaba esta tarde, en una sesión de máster, cuál es el futuro del álbum familiar… supongo que por eso releo el pasado para poder repensar el presente y cuestionar cómo puede ser ese futuro.

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Pero antes de llegar a este punto hay que tener en cuenta cómo empezó esta aventura que atraviesa una época de reinvención… (he eliminado de la cita tres notas a pie de página en las que se amplia información histórica sobre el tema):

“El álbum fotográfico familiar es un artefacto de invención reciente con una importante función social y familiar desde sus inicios, aunque ésta se ha visto cuestionada en los últimos años.

La fotografía familiar apareció cuando las características técnicas de la captura de imágenes permitieron exposiciones lo suficientemente breves como para poder retratar personas y se popularizó con la posibilidad de hacer copias de las imágenes, sobre todo con los pequeños retratos que se popularizaron en forma de carte de visite a partir de 1854. Más tarde se relajaría en las poses y en las situaciones con la aparición de la fotografía de aficionados.

De este modo, comienza la necesidad de conservar y ordenar las fotografías y, como afirma Pierre-Lin Renié en L’Album de famille. Almanach des modes (1999, pg. 12).: “Es con la carte de visite -y la carte-album, de formato superior- cuando nacen los álbums fotográficos privados, reagrupando los retratos de las personas cercanas, pero también aquellos de celebridades, difundidos por los grandes estudios, o incluso las reproducciones de obras de arte””

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Hacia el final de la comunicación puede leerse…

“En los años 70 tenemos ya todos los elementos necesarios para la aparición de un nuevo movimiento artístico que se desarrollará en las décadas posteriores y se basará en las fotografías y los álbumes familiares para hacer una especie de arqueología personal artística. El problema que origina la necesidad de estos trabajos es la constatación de que la memoria familiar, y la respuesta a la pregunta sobre cuáles han sido realmente las vivencias de una persona, no está en la fotografía ni en el álbum familiar clásico. Ambas cosas están tan encorsetadas por las convenciones sociales y se han esforzado tanto por conseguir una apariencia perfecta de modelo de vida y familia feliz que no sirven para personalizar las propias experiencias. Llegado el momento en que el álbum es heredado por una persona que no ha estado presente en la toma de las fotografías o que no ha conocido personalmente a los personajes fotografiados… el afortunado descendiente de todos los rostros sonrientes de esa familia feliz se siente abrumado por la sensación de encontrarse frente a una colección de imágenes de perfectos extraños.

Al pasar la última página del álbum queda una pregunta sostenida por decenas de sonrisas anónimas: ¿quién eres tú y qué sabes de nosotros, a quienes debes tu propia existencia?””

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