FOTODEMIA: pandemia de imágenes que provoca una ceguera selectiva…


Estos últimos meses he escrito, hablado y debatido mucho sobre el tema de las imágenes y el COVID-19. De pronto, la investigación que realizo sobre las imágenes y la enfermedad, está tristemente de moda. Esta semana, mientras preparaba mi participación en la segunda sesión del Ciclo Internacional SALUD CON ARTE EN EL DESAFÍO DE LA PANDEMIA, me sentí abrumada y desconcertada por el conjunto de imágenes relacionadas con el COVID que iba reuniendo. Este ciclo está organizado por Susana de Noronha (CES-UC, Portugal) y a Raquel Siqueira (UFSB, Brasil) y participé en la sesión junto a Gustavo Ciríaco (Amsterdam University of the Arts, Holanda).

Con Susana comencé a colaborar hace años y es la autora de un capítulo sobre los blogs de mujeres con cáncer de mama en nuestro libro La imagen desvelada. Prácticas fotográficas en la enfermedad, la muerte y el duelo. Pues bien, cuando Susana me pidió que hablara sobre imágenes del COVID-19 le dije que sí sin pensar demasiado en lo que esto implicaba. Sin embargo, cuando comencé a poner juntas las imágenes del COVID-19… comencé a tener dudas sobre ¿qué imágenes son esas? ¿Las de la enfermedad? ¿Las de los sanitarios? ¿Las de los gestores de la pandemia? ¿Las del confinamiento, los balcones, los conciertos…? ¿Las de los premios, concursos y expos virtuales de fotografía que pululan estos meses en la red? ¿Esas otras imágenes que van desde la banalidad de las mascarillas conjuntadas con la ropa a las manifestaciones que se hacen en estos meses de distancia social? ¿LA angustiosa imagen de George Floyd que ha provocado todo un movimiento de protesta internacional? ¿Qué recordaremos de este tiempo del COVID-19 y cómo?

En esta marea de preguntas y pocas respuestas… comencé a llamar, casi sin pensar, a todo este fenómeno de globalización e internacionalización de unas imágenes casi idénticas de reacciones muy similares en diversos países del mundo como FOTODEMIA (ya sabéis, por lo de la Infodemia y la Pandemia… soy muy poco original). Es un fenómeno singular, yo creo. Por lo menos, muy diferente de las narrativas visuales de la enfermedad que he podido estudiar hasta la fecha. Este ha sido un fenómeno inmediato, muy visual, con una internacionalización y unas características muy peculiares en lo que a la imagen respecta.

Por todo esto, ayer, reflexionando sobre lo que vemos y lo que no vemos, con preguntas muy interesantes que fueron surgiendo en el intenso debate que mantuvimos en portugués y español, intercalados, durante dos horas y media… terminé muy convencida de que esto es una fotodemia que nos está enfermado de un tipo de ceguera selectiva que debe ser un efecto secundario o colateral del COVID-19. Ya no es que no veamos la muerte con tantas decenas y centenas de miles de muertos, que no veamos los angustiosos dramas que muchos han vivido con el COVID… es que ¿Dónde están las imágenes que nos visibilicen el drama de todos los que estos días tenían que haber recibido cuidados paliativos, tratamientos de cáncer? o… ¿dónde están las personas con diversidad funcional que no han podido recibir la asistencia que tanto necesitan estos meses? ¿Y sus cuidadores? Sí, ya sé: habitualmente tampoco los vemos. Sí, y eso es un problema.

Ayer, la mayoría de los asistentes al evento online eran brasileros y salió el tema de las poblaciones de la Amazonía que están muriendo masivamente. Ya había oído hablar de la cuestión con palabras y análisis muy duros: algunos especialistas hablan de la desaparición de pueblos enteros, de culturas completas, de un exterminio cultural y social que favorece, indudablemente a algunos. ¿Habéis visto alguna imagen de todo esto? ¿Alguna noticia? Insisto… Fotodemia: una pandemia que se transmite por imágenes relacionadas con un virus y que provoca un tipo de ceguera selectiva cuyos efectos secundarios veremos reflejados en la memoria y la narrativa, el relato, que de todo esto se haga en el futuro.

Termino este texto sin añadir imágenes, por combatir la fotodemia y que nos centremos en lo importante: dejemos de dejarnos llevar por el flujo de imágenes y comencemos a pensar en todo lo que no hemos visto… precisamente ahí: en esos silencios visuales, en esas ausencias, deberíamos poner el foco de nuestra atención y pensar: ¿Por qué no lo vemos? ¿Qué está sucediendo?

Continuará…

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