Fotografía y Alzheimer: Vanishing in Plain Sight, de Olivia Parker


Hace años que mi investigación se centra en la representación visual de la enfermedad, especialmente en las narrativas autorreferenciales del Alzheimer… y agradezco conocer nuevas obras, nuevos artistas, sobre todo si éstos son capaces de redimensionar  el panorama, dando más profundidad no sólo a este tipo de expresiones sino también a mi propia investigación.

“Be, 2016”, De la serie Vanishing in Plain Sight, de Olivia Parker © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery
“Be, 2016”, de la serie Vanishing in Plain Sight, de Olivia Parker © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery

Esto fue exactamente lo que sucedió cuando hace unos días Anabel Vázquez-Rodríguez, que además de artista es Directora/Gallery Curator/Manager de la Leica Galery en Boston, me envió la información de la inauguración de la exposición Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker en la Robert Klein Gallery (también en Boston). Así, el pasado 4 de mayo, hacia las 6 y media de la tarde, en la Galería Robert Klein de la calle Newbury, me encontré sumergida en una obra de una gran sensibilidad con una aproximación diferente no sólo a la enfermedad sino también a la conexión o la empatía con el otro. Como lo resume breve y certeramente la galería en su página web:

Vanishing in Plain Sight es el viaje de la artista hacia el interior del mal de Alzheimer como fue experimentado a través de su difunto esposo, John Parker, que murió en Diciembre de 2016.

Vanishing in Plain Sight, es un contínuo work in progress, que demuestra ser uno de los más trabajos más emocionalmente evocativos y experimentales en la dilatada carrera de Parker. Esta serie, emotiva y profundamente conmovedora, nos muestra a la artista explorando nuevos territorios, incluyendo el autorretrato y las  dramáticas series en cuadrícula, que conservan al mismo tiempo el color vívido y el dinamismo abstracto que se han convertido en la firma de su trabajo de naturalezas muertas”.

Cita original en inglés: ”

“Vanishing in Plain Sight is the artist’s journey into Alzheimer’s Disease as experienced through her late husband, John Parker, who passed away in December of 2016.
A continuing work in progress, Vanishing in Plain Sight proves to be some of the most emotionally evocative and experimental work of Parker’s long career. Poignant and deeply moving, this series finds the artist exploring new grounds, including self-portraiture and dramatic grid sequences, while still retaining the vivid color and abstract liveliness that have become the signature of her still life work”.

Robert Klein Gallery

Pero vayamos por partes…

En primer lugar agradezco a la Robert Klein Gallery y a su director, Hank Hauptmann (que también es fotógrafo, como podréis ver por su website), así como a la propia artista, por todas las facilidades que me han dado y toda la información e imágenes que me han enviado. Así es un placer sentarse a escribir…

Sobre la artista, lo primero que debo comentar es que Olivia Parker es conocida, sobre todo, por sus bodegones o naturalezas muertas (lo que en inglés llaman still-life) y tiene una dilatada trayectoria de la que sólo destacaré algunos datos que se remarcan en su página web, pero para más información podéis visitar este enlace.

51XmgTWM5XL._UL500_Olivia Parker estudió Historia del arte en el Wellesley College y comenzó su carrera artística como pintora hasta que se introdujo en el mundo de la fotografía en 1970. Su trayectoria en la fotografía, ámbito en el que ha sido sobre todo autodidacta, se basa en construcciones efímeras y experimentaciones con las posibilidades que ofrece la luz. Unas fantásticas naturalezas muertas cuajadas de sombras y reververaciones, de objetos encontrados o bodegones que nos remiten más a la memoria que a los objetos que muestran.

Olivia Parker cuenta con más de 100 exposiciones individuales de su obra tanto en los Estados Unidos como en otros países y su obra está presente en colecciones privadas y en museos, entre los que se cuentan el Art Institute of Chicago, el Museum of Modern Art en Nueva York, el Museum of Fine Arts de Boston, y el International Museum of Photography de la George Eastman House en Rochester (Nueva York). 106685Por otro lado, se han publicado portfolios con su trabajo en numerosas revistas en los Estados Unidos, Europa y Japón, entre las que destacan: Art News, American Photographer, Camera, Camera Arts y The Sciences. Se han publicado también 3 monografías sobre su trabajo: Signs of Life (Godine, 1978), Under the Looking Glass (New York Graphic Society, 1983), y Weighing The Planets (New York Graphic Society, 1987). Ha realizado residencias artísticas en lugares como Dartmouth College (1988), The MacDowell Colony (1993) y The Isabella Stewart Gardner Museum (1997). Como complemento a todo este trabajo artístico, también ha impartido conferencias y talleres tanto en Estados Unidos como en otros países y en 1996 le concedieron el premio Wellesley College Alumnae Achievement Award.

“Remnant, 2016” de las series Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker. © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery
“Remnant, 2016” de las series Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker. © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery

En lo que respecta a esta obra en concreto, Vanishing in Plain Sight es un interesante proyecto en el que la artista sigue trabajando con los objetos, profundizando en el potencial del bodegón o de las naturalezas muertas de las que hemos hablado, como herramienta de expresión de la enfermedad de Alzheimer. Una enfermedad que para algunos es metáfora (Susan Sontag) y para otros viaje (Paul Stoller, por ejemplo): ambos conceptos serían válidos para comprender estas imágenes que metafóricamente nos van desvelando de manera cómplice, sutil y emotiva las primeras huellas de lo frágil, lo voluble, lo borroso… para llevarnos a través de unas series fotográficas por los complejos senderos de la progresiva pérdida… hasta llegar a los dominios del olvido donde lo desconocido se hace omnipresente.

“Note Stack, 2015”, de las series Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery

Curiosamente, las imágenes de Olivia Parker se llenan de luz y color para hablar de las primeras etapas de la enfermedad, mientras se centran en los juegos, texturas y reflejos de la luz para abordar lo que para la mayoría de los autores que han abordado este tema serían los más sombríos matices de la dolencia. Encuentro especialmente evocadoras y potentes las imágenes de las últimas notas de John. Esas imágenes llenas de matices que se centran en tacos de fichas, en palabras garabateadas en papeles ajados que nos hablan de detalles expresivamente esenciales como son los nombres de los amigos a los que no se quiere olvidar. No hay mucho más que decir o que explicar: las fotografías hablan solas de esos pequeños primeros naufragios existenciales que hacen saltar las alarmas, de esas sencillas pérdidas en las que colapsa la propia identidad… de esos infructuosos esfuerzos de los afectados por intentar retener esos últimos vestigios de su memoria, de su identidad… de su propia humanidad. De esos detalles mínimos y sutiles que sólo quien convive con la enfermedad reconoce. De esos pequeños gestos con los que quienes hemos convivido con la enfermedad empatizamos y conectamos.

La maestría de Parker está en la semiótica, en la narrativa, en los recursos y técnicas puestas al servicio de su necesidad de explicar lo que significa vivir con el Alzheimer. Su maestría en los juegos con las luces, con esos reflejos vívidos y coloridos con los que va dibujando océanos encandilados alrededor de esas notas náufragas en las que aún puede leerse el nombre de algún amigo cercano… La grandeza de este trabajo es que no recurre únicamente a la sombra, ese gran tópico, sino que nos ilumina, literalmente, en su invitación a compartir este viaje hacia el olvido.

“What? Where? 2017”, de las series Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery

Otro elemento interesante en este proyecto son las series: trípticos, composiciones en cuadrículas… narraciones fotográficas de la sensación de mareo, de pérdida… de proceso. Porque seguramente lo más característico de esta enfermedad sea esa progresión errática en la que se ve envuelto no sólo quien padece esta patología, sino también quien le acompaña y cuida. Porque no debemos olvidar a los cuidadores, a esas personas abnegadas que dedican una parte importante de su vida a ofrecer cuidado, cariño y consuelo a personas que ya no las recuerdan y que, como insisto siempre, generalmente no son pacientes agradecidos sino que terminan entrando en complejos procesos que sufren y padecen aquellos que tienen más cerca. Y la sociedad suele ser muy injusta con todos ellos. Vivimos en una época que ha idealizado la felicidad, la juventud, la alegría… una era que parece querer ignorar los procesos de sufrimiento, pérdida, duelo, envejecimiento, soledad. Una cultura que nos pretende imponer un estado de constante alegría en el que no tienen lugar los que se quejan, los que lloran, los que sufren. Y mucho menos, los que ya no son productivos. Precisamente en este último punto hace énfasis Tatsumi Orimoto en su obra sobre su madre, también con Alzheimer (para más información podéis leer en este mismo blog Tatsumi Orimoto: “Art Mama” y “Bread Man”… arte “fluxus” con Alzheimer). Otro día hablaremos de lo fotografiable, de los tabús, de lo que puede y no puede mostrarse, y de cómo estos trabajos están contribuyendo a dar visibilidad a una enfermedad (en la que incluyo a los afectados y a sus cuidadores) que necesita más recursos, más ayudas, más atención.

Hay estudios que nos hablan del estrés de los cuidadores, de los peligros que tienen ellos mismos de terminar por caer enfermos. ¿Quién cuida de los cuidadores? Cuando realicé mi etnografía sobre el tema, la constante era que, con la enfermedad, el paciente y su cuidador entraban también en una especie de proceso de aislamiento social, de ruptura de las redes de soporte básicas… por favor: no nos olvidemos nunca de esos cuidadores que necesitan expresarse, contar lo que están pasando. Algunos recurren a la fotografía, al cine, al documental, a la pintura, a las redes sociales… en ellos se centran mis proyectos de investigación. Pero hay muchos más que siguen siendo anónimos y que están silenciados. Demasiados.

“Rule, 2016”, de las series Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery

Pero volvamos al trabajo de Olivia Parker. Conforme la enfermedad y el proyecto avanzan, las imágenes se van transformando cada vez en más etéreas, más volátiles, más frágiles y confusas. Nuevamente: sorprende la capacidad de Olivia Parker para plasmar el proceso del otro, su esfuerzo por comprender la mente y el avance de la enfermedad de John. Estas imágenes, nuevamente luminosas, llenas de matices y colores, nos confrontan a través de la abstracción con el caos de una memoria que ya no recuerda, de un hombre que ya no reconoce ni sus propios útiles de trabajo, de un ser humano que aunque siga viendo ya no es capaz de reconocer el mundo ni sus pequeños fragmentos.

“Nattering Things, 2016”, de las series Vanishing in Plain Sight de Olivia Parker © Olivia Parker, Be, 2016, courtesy the artist and Robert Klein Gallery

Finalmente, las imágenes se tornan un poco más oscuras y pictóricas, podría hablarse casi de alucinaciones, conduciéndonos hacia territorios salvajes y desorganizados donde las luces y las sombras, las marcas de pintura y los destellos se confunden en una marea sin sentido pero profundamente perturbadora. Reconocemos en los destellos las desconexiones de una enfermedad neurodegenerativa, en los pequeños hilos que se van desvaneciendo la sensación de vacío, de pérdida, junto con pequeñas luces rojas que nos remiten a cierta voz de alarma, al sentimiento de miedo, de aislamiento, de confusión… Junto a estos juegos de tricromía que aumentan el dramatismo de estas imágenes finales en blanco, rojo y negro, nos encontramos con unas fotografías fracturadas en forma de trípticos (casi podríamos hablar de paneles orientales) que nos remiten a la imposibilidad de la visión unívoca, a la fractura de la mente y de la propia vida.

Una sensación potente que se refuerza con los bordes tortuosos pintados con cierto matiz también oriental que personalmente me remiten a Tanizaki y su elogio a la sombra (para más información podéis leer en este mismo blog Elogio de la sombra: releyendo a Tanizaki mirando a Miwa Yanagi). Estas últimas fotografías nos dejan ante un paisaje desolado: lo que queda cuando ya no hay nada más que las luces y las sombras huérfanas de referentes y nombres. La aridez de una mente devastada, los últimos reductos de una memoria y una identidad que titilan, la sublimación de la enfermedad, el homenaje al ser querido, el cuidado a través de los detalles… y la fotografía como medio para expresarlo.

Gracias nuevamente a Olivia Parker, a Hank Hauptmann y a la Robert Klein Gallery

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