Estos días se me parte el alma cada vez que escucho las noticias: 70 personas muertas en un camión frigorífico, miles de emigrantes muertos en su intento de huir de la pobreza, del hambre, de la guerra, de la desesperación… crisis, neonazis, miedos…

Sin embargo, algo está cambiando porque hasta ahora las fotos de esos emigrantes desesperados eran a contraluz, despersonalizadas, animalizadas… y lo que estos días veo son fotografías de familias con niños y bebés reconocibles en brazos que hacen lo que cualquier buen padre haría: buscar un futuro mejor para sus hijos.

Pero no, no me voy a meter en política. Hace ya muchas décadas dejé de lado dos de las primeras líneas en las que me había comenzado a especializar: empresa informativa y política. Concretamente, en aquella época me dedicaba a leer y a profundizar en las memorias, las cuentas y las estadísticas de los medios de comunicación españoles, y en el tratamiento de la política occidental con Oriente Medio. Hasta que los números y las decisiones políticas comenzaron a quitarme velos de la vista y del entendimiento, y comencé a ver relaciones entre pozos petroleros / mala prensa / decisiones políticas / guerras. Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos… ya se sabe.

Precisamente porque me interesa más la humanidad que la política, porque creo firmemente que si nos miramos a los ojos encontraremos más similitudes que diferencias, y porque la única manera de comprender al otro es empatizar con él…me parece fabuloso el poder de la fotografía para abrir mentes y acercar posturas (aunque también la usemos para todo lo contrario).

Uno de los carteles del Festival Docfield>15 (organizado por Photographic Social Vision) con una de las fotografías de Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, expuestas en la Sala 4 del Palau Robert , hasta el 30 de agosto.

Uno de los carteles del Festival Docfield>15 (organizado por Photographic Social Vision) con una de las fotografías de Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, expuestas en la Sala 4 del Palau Robert , hasta el 30 de agosto.

Por este mismo motivo, me alegró mucho ver, hace semanas, la exposición Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, en la Sala 4 del Palau Robert, hasta el 30 de agosto, dentro del Festival Docfield>15 de fotografía documental, organizado por Photographic Social Vision. Ya entonces pensé que debía escribir algo sobre esta expo y las imágenes que nos acercan al otro, que nos lo convierten en un ser humano con el que podemos identificarnos.

Imagen de la exposición Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, expuestas en la Sala 4 del Palau Robert , hasta el 30 de agosto, dentro del Festival Docfield>15, organizado por Photographic Social Vision.

Imagen de la exposición Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, expuestas en la Sala 4 del Palau Robert , hasta el 30 de agosto, dentro del Festival Docfield>15, organizado por Photographic Social Vision.

Las imágenes de Tanya Habjouqa nos muestran la vida diaria en una Palestina en la que las familias hacen “picnic” junto a la playa, los niños se bañan en pequeñas piscinas de plástico y algunas mujeres hacen yoga o meditación, en medio de los paisajes abruptos que tantos años de conflicto nos han hecho mirar tan sólo como campos de batalla. Este reportaje ganó uno de los premios del pasado World Press Photo con algo que a mí cada vez me interesa más: los pequeños detalles, seguramente insignificantes, de la vida cotidiana. Frente a esas imágenes del dolor, de las armas y de la violencia continuada, estas otras fotografías nos sitúan frente a seres humanos que se divierten o entretienen de la misma forma que nosotros… o muy parecida.

Imagen de una visitante mirando una de las imágenes más curiosas de la exposición Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, expuestas en la Sala 4 del Palau Robert , hasta el 30 de agosto, dentro del Festival Docfield>15, organizado por Photographic Social Vision.

Imagen de una visitante mirando una de las imágenes más curiosas de la exposición Occupied Pleasures, de Tanya Habjouqa, ganadora del World Press Photo del 2014, expuestas en la Sala 4 del Palau Robert , hasta el 30 de agosto, dentro del Festival Docfield>15, organizado por Photographic Social Vision. Autor de la imagen: Generalitat de Catalunya

Habjouqa pone también sentido del humor en las composiciones, sobre todo en la que nos muestra a un hombre fumando en un coche con un cordero que lleva para una celebración familiar. Esta peculiar estampa, reproducida a gran tamaño en la exposición, es seguramente una de las fotografías más curiosas de la exposición. Aunque ciertamente ninguna de las imágenes es habitual no sólo por mostrarnos la vida cotidiana, más amable o cercana, dentro de una zona de conflicto, sino porque nos muestra a un conjunto de niños, hombres y mujeres palestinos como deportistas, familias, amigos… es decir: fuera de los habituales estereotipos de la violencia, el dolor y la radicalización religiosa.

El poder de las estampas familiares, íntimas, humanas, para limar asperezas y apaciguar voluntades quedó sobradamente probada en el siglo pasado cuando, en 1955, Edward Steichen fue el comisario de la conocida exposición The Family of Man en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En aquella ocasión, Steichen reunió una maravillosa colección de estampas familiares, profundamente humanas, que mostraron a un mundo que se odiaba tras dos Guerras Mundiales, que había muchos motivos para entenderse, para comprender al otro, para poder convivir en paz. Porque se puede odiar profundamente a un hombre cubierto de sangre, con cara de violencia, que ha matado a uno de los “nuestros”… pero del mismo modo, es muy difícil no conmoverse con la tragedia de unos padres, víctimas civiles de todo conflicto, que intentan salvar de la muerte a sus hijos.

Una de las imágenes más conocidas de las expuestas en

Una de las imágenes más conocidas de las expuestas en “The Family of Man” es ésta “Madre Migrante”, foto de Dorothea Lange, que muestra a los emigrantes de California, durante la Gran Depresión Norteamericana, centrándose en Florence Owens Thompson, de 32 años, madre de 7 hijos, en Nipomo, California (marzo de 1936).

Algunas de las imágenes que veo estos días acompañando a las noticias, me recuerdan a las de aquella exposición, a las estampas de la Gran Depresión Norteamericana de Dorothea Lange, a las de otras largas peregrinaciones que se han hecho desde nuestros países a Suiza, Alemania… La historia se repite, las imágenes nos lo muestran… y nosotros deberíamos comenzar a aprender de todo esto.

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Del Instagram de Rebeca Pardo. 26/05/2015.

El problema, quizás, es que llevamos tanto tiempo separados, odiándonos, sintiendo recelo… como para que ahora todo se solucione. Es complicado. Hace un par de años yo comencé a estudiar farsi (persa) porque me interesa mucho un grupo de fotógrafas iraníes que incluyen caligrafía en sus imágenes. Nunca me ha gustado no poder ir a las fuentes y el problema con el farsi o el árabe es que, para complicar aún más estas cosas del mutuo entendimiento… “se escriben diferente”. Algo que también juega mucho en contra a la hora de llegar a un entendimiento.

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Portada del libro “Shirin Neshat : Women of Allah” con una de las imágenes del proyecto “Women of Allah” de la artista iraní Shirin Neshat.

Por ejemplo, durante años he hecho la prueba de poner a mis alumnos las imágenes de la artista iraní Shirin Neshat en las que hay mujeres, armas y caligrafía en farsi. Casi siempre los alumnos creen que están relacionadas con el terrorismo islámico y que el texto es del corán… sin embargo las imágenes hablan de la violencia ejercida sobre las mujeres en nombre del amor y otras cuestiones, y los textos son poemas de amor del místico Rumi (Yalal ad-Din Muhammad Rumi). Para más información sobre esta y otras artistas iraníes, se puede leer en este mismo blog Arte iraní: Shirin Neshat, Sussan Deyhim, Marjane Satrapi…)

que la verdad sea la fragancia del alma y no la agitación del mundo”, Rumi (Yalal ad-Din Muhammad Rumi)

Por tanto, porque me asusta ser una analfabeta ante algo que me interesa (tuve por primera vez esa sensación ante los títulos de crédito de la película Nader y Simin, una separación, sobre la que escribí en este mismo blog. Al cabo de dos años soy capaz de leer (que no de entender, seguramente) por lo menos lo básico en farsi, y he descubierto una cultura milenaria con una literatura hermosísima (no voy a hablar de la situación de las mujeres allí o de temas políticos, pero lo que es innegable es que tienen una cultura y una producción artística, incluso contemporánea, tanto dentro como fuera, muy interesante). No espero que todo el mundo aprenda farsi, árabe o chino. Lo que sí me gustaría es que todo el mundo recibiera una formación básica sobre semiótica de la imagen porque lo que sí me preocupa enormemente es que en una sociedad netamente visual sigamos teniendo un vacío importante en la formación primaria sobre estos temas. Sobre este tema escribí también con anterioridad en este blog Reflexiones sobre el fotoperiodismo de Guerra: cómo representamos visualmente los conflictos a raíz de las imágenes de decenas de emigrantes en la valla, hace unos meses, a contraluz, como animales salvajes encaramados en árboles.

Portadas de diarios españoles, marzo, 2014.

En cualquier caso, retomando el tema de las imágenes de estos días de los emigrantes que se juegan la vida por llegar a nuestros países en crisis, donde son recibidos con recelo, preocupación y hasta con violencia… ojalá realmente todas estas imágenes más humanas que últimamente veo (seguramente haya detrás intereses políticos por comenzar a cambiar ciertas actitudes porque ahora ya no es sólo un problema del sur de Europa) consigan acercar posturas y empatías, como lo hicieron aquellas de “The Family of Man” hace más de medio siglo. Ojalá desaparezcan de nuestros medios de comunicación las fotografías de los otros como (casi) animales… o si siguen apareciendo: ojalá seamos todos más capaces de ser críticos con ellas (y con los discursos que las acompañan).

(c) 2015 – Àgata Fornós – Tots els Drets Reservats- All Rights Reserved. Gracias a la fotógrafa y a la fundación por permitirme usar la imagen.

En cualquier caso, y por enlazarlo con cosas que suceden más allá de la fotografía, me alegra también que haya iniciativas para poner en contacto a las personas más allá de creencias, culturas y países de origen. Personalmente, agradezco que Zouhair El Hairan (periodista marroquí y director de Al-Hamama) me invitara a un Iftar durante el Ramadán en la Fundación Ibn Battuta (Barcelona). Precisamente Zuhair nos da la posibilidad de escuchar las voces del otro lado desde dentro (es decir, de los habitantes de su ciudad natal: Tetuán) en Al-Hamama. Para realizar ese documental, regresó a Tetuán para recoger el testimonio de algunas personas de allá sobre los 3 jóvenes emigrantes de la ciudad que fueron los presuntos autores del atentado del 11-M y que murieron el 3 de abril de 2004, al explotar su piso. Es muy interesante escuchar lo que opinan desde allí de las relaciones entre Islam y violencia, entre pobreza y terrorismo… porque yo siempre he dicho que es muy difícil que a alguien con el estómago lleno y aceptado socialmente nadie lo convenza para jugarse la vida emigrando, para matar, atentar o quemarse a lo bonzo.

En fin, que aprovecho la ocasión para dar las gracias a todos los que organizaron aquel Iftar, a las maravillosas cocineras que prepararon toda aquella comida y bebida para nosotros, y a quienes me recibieron con una sonrisa. Porque si está bien que la fotografía nos acerque a los demás, no hay ni qué decir que un buen café (o un té) puede hacer milagros por la armonía y el acercamiento entre culturas.

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