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“Me cuesta reconocer mi propio ojo. Es curioso, pero nunca lo había mirado de cerca hasta tomar esta imagen con mi móvil y el “macro” de juguete que tengo. No nos conocemos a nosotros mismos y siempre hay alguna parte desconocida de nuestros propios cuerpos… mientras nos empeñamos en descubrir lo que hay fuera, a ser posible muy, muy lejos”. Publicado en Instagram el 16/11/2014. Rebeca Pardo.

Hace ya muchos meses, cambié de teléfono móvil y el nuevo aparato (y un cambio en mi contrato de tarifa de datos) me permitía hacer algo que hasta entonces ni me había planteado: abrir una cuenta en Instagram y compartir imágenes diariamente. En principio me lo planteé como un reto personal.

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“Ayer salí de trabajar muy tarde, agotada, y me encontré con esta estampa a contraluz… al territorio sólo lo separa del paisaje una mirada subjetiva que lo valore de otro modo”. Publicado en Instagram el 08/05/2014. Geolocalizada: “Universitat Abat Oliba CEU”. Rebeca Pardo.

Tras años investigando en la representación visual, pública y cotidiana de la intimidad, me preguntaba si yo sería capaz de compartir en Internet un diario visual de mi cotidianidad, qué interés podía tener algo así y cuáles serían los límites personales a los que me enfrentaría.

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“¿Realmente estoy reduciendo la contaminación? ¿yo? Entre los mensajes positivos engañosos y nuestras ganas de creernos aquello que tranquiliza nuestras conciencias… estamos convirtiendo la verdad en una quimera”. Publicado en Instagram el 11/06/2014. Rebeca Pardo.

El hecho de escribir y fotografiar a diario no eran algo nuevo ya que mi afición por la escritura, la lectura y la fotografía comenzaron cuando era una niña. Sin embargo, cuestiones laborales y académicas me han alejado en los últimos años de la fotografía, la escritura o la lectura por simple placer.

Por tanto, este nuevo proyecto me devolvió, de algún modo, el gusto por explicar mi mundo a mi manera, con la peculiaridad de que ahora me expongo mucho más que cuando las fotografías y los textos los veían un par de amigos y sólo aquellos de los que estaba muy segura salían a la luz.

Ahora cada día cuelgo una imagen y, en ocasiones, la calidad de esa instantánea deja mucho que desear (al menos para mi nivel de exigencia personal). Pero creo que es mucho más honesto con la idea de un diario visual compartir imágenes mediocres, o directamente malas, de cosas que me han importado en ese momento que hacerlas correctamente con un equipo profesional porque soy profesora de fotografía y quizás debería establecer unos mínimos de calidad en lo que comparto aunque sea un diario (que es algo que me he planteado muchas veces).

“Universos culinarios… me fascinan los colores, olores y texturas al cocinar…”. Publicado en Instagram el 30/03/2014. Rebeca Pardo.

Sumado a esto, lo primero que tuve que enfrentar es mi propia duda sobre por qué publicar lo anodino de la vida cotidiana de alguien que no tiene hijos ni pareja, que no tiene un trabajo que genere fotografías fantásticas o emocionantes (al menos a priori) y qué interés podía tener aquello y para quién. Un día, por probar, colgué incluso una imagen de una línea de lápiz hecha por un carpintero que hacía reformas en mi casa…

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“Buenos días! Mi pared recién pintada está llena de líneas de lápiz… preciosas porque dibujan el plano de una futura estantería. El lápiz, que se sabía primer paso en la creación de un universo, imaginó con su trazo el skyline de esos mundos que pronto descansarán aquí esperando ser abiertos!!!”. Publicado en Instagram el 16/04/2014. Rebeca Pardo.

 

No termino de tener claro qué es interesante o qué no. No es sólo que no pueda ser objetiva con mi propio diario, sino que continuamente me sorprende el nivel de comentarios o de “me gusta” que tiene una determinada imagen frente a otras que considero mejores. Hay cosas que tienen éxito en Instagram, como el tema de los cielos y las nubes, pero otros son sencillamente imprevisibles. Me fascinan ciertos datos.

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“Fantástica la #exposición #Repetition de #KenMatsubara en @blueprojectfoundation en #bcn #Memoria #recuerdos #fotografia #video #instalaciones”. Publicado en Instagram el 14/03/2014. Rebeca Pardo.

Tenía claro que los álbumes de familia se inician habitualmente con la boda o el nacimiento de un primer hijo y que las personas solteras habitualmente no sienten la necesidad de crear esa narrativa de familia feliz… entre otras cosas porque uno con su mismidad no parece que pueda ser considerado como una familia ni tiene a nadie a quien donar su legado mnemónico e identitario.

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“Uno de los bebés del limonero me saca la lengua cuando ve que lo fotografío! No es una monada????”. Publicado en Instagram el 13/04/2014. Rebeca Pardo.

Así que decidí hacer un guiño a la fotografía familiar y, en ocasiones, los comentarios a las fotografías tienen que ver con nuestra relación de familia que crece con los primeros brotes de las plantas, que se lamenta con las muertes o que disfruta o sufre la visita de parientes molestos/okupas (básicamente las mariposas africanas de mis geranios, los pulgones…).

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“Cenital con sonrisa amplia, de esas en las que se ven hasta las amígdalas!!!”. Publicado en Instagram el 07/05/2014. Rebeca Pardo.

Había visto algún álbum de mascotas, pero yo tampoco tengo ninguna… aunque sí que convivo con otros seres vivos: mis plantas y sus bichos. Me planteé por qué los que tienen mascotas las consideran como sus hijos y nosotros, los aficionados a la jardinería, podemos hacer muchas fotografías de nuestros retoños, hasta les hablamos… pero no he encontrado nunca ningún álbum de familia de una planta (por favor, si alguien tiene noticias, que me lo haga saber).

“Hoy las orquídeas preguntan cómo hacen los castellers para subirse unos sobre otros tan recto. Yo voy trabajando y de vez en cuando las escucho gritarme: mira, mira! Ya casi lo tenemos!!! Yo intento convencerlas de que las curvas son bellas… pero ellas quieren integrarse. ¿Cómo les digo que por mucho que se enderecen siempre tendrán ese aire de emigrante exótico?”. Publicado en Instagram el 03/05/2014. Rebeca Pardo.

Para mi sorpresa, encontré en Instagram a otros como yo, aficionados a las plantas, que comparten fotografías, consejos y cuidados. Esto creo que es un cambio muy interesante en la relación de la fotografía con la manera en la que nos relacionamos, compartimos y conectamos en los nuevos entornos de socialización.

“El rosa es un color que nunca me ha gustado… pero hay que reconocer que a ella le queda muy bien. Puede que no haya colores feos ni complicados cuando se tiene el carácter necesario para llevarlos con estilo.” Publicado en Instagram el 12/05/2014. Rebeca Pardo.

También para mi sorpresa, hay momentos en los que comienzo a sentir la necesidad de capturar algo para ponerlo en ese diario. Esto también está comenzando a afectar a la manera en la que recuerdo las cosas porque, obviamente, tengo muchos más recuerdos visualmente potentes desde que comencé este experimento el 8 de marzo de 2014.

“Últimos paseos del año por Barcelona”. Publicado en Instagram el 22/12/2014. Geolocalizada: “Museu Picasso Barcelona”. Rebeca Pardo.

De este modo, poco a poco, mi álbum doméstico en Internet comenzó a tomar forma con las imágenes de mis viajes, trabajos, aficiones, lecturas, las plantas y sus bichos, nuestros problemas domésticos y de convivencia… intentando, en la medida de lo posible, poner un poco de humor en los comentarios que acompañan a las imágenes.

“Esto es lo que sucede cuando montas con un buen grupo de bastoncillos una fiesta de pintar fotos…” Publicado en Instagram el 10/05/2014. Rebeca Pardo.

“Carnaval! Gritan todos, contentos de la vistosidad de sus colores. No saben que esto será su final…”. Publicado en Instagram el 10/05/2014. Rebeca Pardo.

Esto sucede, sobre todo en las imágenes que están relacionado con mi “macetohuerto” o huerto urbano, que ocupa gran parte de mi atención y de las publicaciones en el diario durante las estaciones benignas.

“Recordais a mi lechuga bebé, a la que quería ser bailaora…? Se me está haciendo mayor y acaba de enseñarme su primer vestido de sevillanas. Es delicioso y… no se lo he dicho aún pero también es ¡¡¡¡comestible!!!! Qué depredadora me siento!!!”. Publicado en Instagram el 27/04/2014. Rebeca Pardo.

“El cebollino me esperaba hoy con la melena cuajada de flores porque escuchó lo de la feria de abril y quiere irse con la lechuga flamenca a una caseta…”. Publicado en Instagram el 27/04/2014. Rebeca Pardo.

Y, sin lugar a dudas, mis conversaciones con los okupas y visitantes que tenemos a lo largo del año puede ser motivo para que un día un buen psiquiatra me conceda una cita…

“Hemos estado charlando y tomando algo juntos esta tarde en la terraza y me ha explicado que son huérfanos, hijos póstumos de una mariposa deslumbrante que voló muy alto, y que él, como primogénito, siente que la responsabilidad le abruma. Pobrecillo. Le he dicho que pueden quedarse hasta que puedan volar también ellos muy alto, para perseguir sus propios sueños”. Publicado en Instagram el 01/08/2014. Rebeca Pardo.

Al principio me puse el objetivo de publicar, al menos, una imagen diaria. Pronto esto comenzó a formar parte de mi día a día y hoy el hecho de hacer una foto para compartir en Instagram ha dejado de ser una obligación para convertirse en un espacio de tiempo que disfruto porque me permite salir de lo académico para ir probando cosas diferentes y tomarle un pulso a lo que gusta o no en estos nuevos entornos que desconocía.

“La sinagoga española, bellísima…”. Publicado en Instagram el 19/10/2014. Rebeca Pardo.

La experiencia, hasta el momento, es muy positiva. He recuperado una relación con la imagen que había perdido entre los libros y las clases, redescubriendo el gusto por la fotografía no artística, ni periodística ni conceptual… por la imagen que atrapa el instante ya no para recordarlo sino para compartirlo o, quizás, para difundir cosas en interés propio… que también hay lugar para ello en este experimento.

“Preparada para un fin de semana de lectura “satánica”… ¡qué emoción!”. Publicado en Instagram el 22/11/2014. Rebeca Pardo… O cómo un diario visual en Instagram puede usarse también para hacer difusión de un libro de una amiga en el que se publican fotografías mías.

¿Por qué hago esto? ¿Por qué publicar un diario visual en una red social? me sigo preguntando… Para poner a prueba lo que llevo tiempo investigando (esto es lo que me digo cuando quiero autojustificarme) o sencillamente porque desconecto un rato y me lo paso bien con el reto de la fotografía que resumirá mi día. No tengo respuesta para estas preguntas, pero debo reconocer que me gusta mirar las imágenes de mis “amigos” desconocidos en Instagram y me encanta que a ellos les gusten las mías o me comenten lo bonitas que son mis plantas o sencillamente reconozcan también su día a día en alguna de las estampas.

“Deseando que se acabe el jaleo en la calle para recuperar uno de mis lugares de lectura favoritos”. Publicado en Instagram el 19/08/2014. Rebeca Pardo.

A veces creo que hemos salido del pueblo en el que todos nos miran y conocen nuestros pasos para encerrarnos en vidas anónimas… y terminar dándonos cuenta de que, quizás, en la mirada de los otros hay algo que necesitamos recuperar… pero quizás desde un nivel de exposición más anónima y controlada (auque esto pueda sonar a paradoja).

“Estudiando para mi primer examen de farsi. Necesito un cerebro nuevo… ¡ya!”. Publicado en Instagram el 01/04/2014. Rebeca Pardo.

Sin embargo, dicen los expertos que ya no fotografiamos para recordar o compartir, sino para consumir.

Seguramente esto sea así y yo esté consumiendo mi vida atrapando imágenes que acumulo como otras tantas posesiones materiales. Quizás finalmente una imagen sea sólo un medio para hacer objetuable y materializable el propio tiempo, la mirada, el pensamiento. Sin embargo, creo que probablemente en esta experiencia de compartir un diario visual en la red hay también mucho de conectar de otra manera con personas que tienen gustos afines, de desconectar de algún modo con el entorno presencial y sus limitaciones… y también hay un factor importante que estamos dejando pasar porque a muchos no les interesa verlo: la imagen se impone como un lenguaje cada vez más esencial e internacional (aunque la educación básica o la universitaria sigan mirando hacia otro lado, como si la palabra siguiese siendo el único modo de alfabetización posible e importante).

Pero tampoco tengo claro que yo antes fotografiara siempre para recordar. Creo que también había mucho de consumo en aquellas instantáneas que terminaban en cajas y cajones que nunca volvíamos a mirar.

Hace unos meses también compré un kit de 15 euros con varias lentes para mi teléfono móvil. Estos juguetes me permiten hacer “macros” sin pretensiones, pero que me divierten, de mis plantas y de sus bichitos, con lo que realmente ellos han terminado siendo mis mascotas.

“Estoy fascinada con su infatigable tarea. Cada vez envidio más la vida laboral de los insectos. Si no fuera por la alta mortandad por aplastamiento violento, desearía ser uno de ellos”. Publicado en Instagram el 20/11/2014. Rebeca Pardo.

La fotografía ha cambiado la manera en la que me relaciono con los animalitos. Por ejemplo, con las arañas o los pulgones. Soy aracnofóbica y tengo pánico de las arañas, pero con la cámara en mis manos soy capaz de casi tocar una araña para hacerle un macro. Eso me acerca al animal, puedo verle los ojos, y la cámara/móvil se convierte en mi escudo en algo en lo que concentrarme para exorcizar mis temores. Mi atención se centra en el enfoque, en la composición… casi me olvido de mi fobia por el bicho. Y digo “casi” porque muchas imágenes salen movidas porque me falla en pulso mientras tiemblo de miedo ante el inofensivo animalito.

“Araña que habita una de mis flores. Una vez más… la cámara como escudo”. Publicado en Instagram el 15/06/2014. Rebeca Pardo.

En cualquier caso, esta irrupción del macro en mi diario visual me hizo terminar de perfilar la descripción del mismo: “Macrodiario de microdetalles: ¿fotos domésticas, álbum de familia?”. En primer lugar, realmente no sabría cómo clasificar mis propias imágenes ya que están hechas mayoritariamente en mi casa, por tanto son domésticas, y mis plantas con sus bichos son los seres vivos con los que convivo… así que podríamos hablar de fotografía familiar porque además están hechas con un teléfono móvil, como la mayoría de las que actualmente se hacen. Sin embargo, son imágenes de detalles, a veces incluso realizadas con una lente “macro” (aunque sea de juguete es un tipo de objetivo raramente usado en el contexto de la fotografía familiar)… lo que a menudo distancia y abstrae estas imágenes de su referente real.

“Nuestras creaciones nunca serán tan geniales como las suyas. Nunca seremos capaces de hacer miles de ejemplares perfectamente bellos y originales y dejarlos en cualquier lugar para que cada quien lo atribuya al Creador Supremo de su preferencia: Dios, Yahve, Alá, la Naturaleza, el Cosmos… la ciencia…”. Publicado en Instagram el 10/07/2014. Rebeca Pardo.

Tengo que reconocer también que el hecho de limitar las imágenes a las que tomo con un smartphone (de una empresa española que no es especialmente conocida por las cámaras de sus teléfonos) también condiciona el tipo de imágenes que comparto en ese espacio y la calidad de las mismas.

“Érase una vez una ciudad llena de magia…”. Publicado en Instagram el 02/05/2014 Geolocalizada: “Barcelona, Pl. Catalunya”. Rebeca Pardo.

Hoy mi diario en Instagram está a punto de llegar por segunda vez a los 500 seguidores (ya crucé ese número una vez, pero después hicieron una limpieza de cuentas “basura”… muy curiosas algunas de las utilidades o de los usos que se hacen de Instagram… pero no voy a meterme en ese tema). No sé si esta experiencia tendrá una larga o corta existencia (al menos quiero llegar a cumplir con mi diario un año completo) pero he de decir que estoy aprendiendo y disfrutando mucho con la experiencia.

“Paisajes dentro de un tupper… o más experimentos con moho y estadios de la ¿putrefacción?”. Publicado en Instagram el 31/05/2014. Rebeca Pardo.

Jamás pensé que a casi 500 personas les interesarían las imágenes de mi día a día. Nunca creí que a mí me engancharían las de perfectos desconocidos con los que comparto aficiones, preocupaciones y, sobre todo, un lenguaje al que no se le concede la importancia que tiene: la fotografía, la imagen… lo visual. Pero… como suele decirse: la vida te da sorpresas.

“El ojo de María, una prueba irrefutable de que la mirada de un niño puede convertir en fabulosa cualquier cosa que mire”. Publicado en Instagram el 03/01/2014. Rebeca Pardo.

Uno de los mayores retos en esta experiencia en la que intento respetar la intimidad de aquellos a quienes expongo (sí, otra paradoja) es el de compartir momentos sin mostrar nunca a las personas (salvo algún detalle como un ojo, una mano o un pie…) y, sobre todo, la inquietud que me provoca a veces la geolocalización de las imágenes.

No suelo poner dónde estoy para evitar dar más información de la que ya doy en las imágenes sobre mi vida o mis circunstancias. Alguna vez, en el contexto analógico, he tenido algún problema con algún individuo que me ha seguido.

Quizás esas experiencias me hacen estar especialmente alerta con el problema que puede suponer la información que se ofrece en estos espacios en abierto.

Por eso, a veces las imágenes las geolocalizo cuando ya estoy en otro lugar, las cuelgo días después diciendo que estoy revisando o recordando (y es cierto) los momentos, intento que mi casa no sea reconocible y, sobre todo, intento compartir las experiencias cuando ya he regresado de los conciertos, los locales o algunos viajes.

“Con las emociones a flor de piel… conciertazo! Rock &Roll!!!”. Publicado en Instagram el 01/11/2014. Rebeca Pardo.

Es complicado manejar los límites de lo público y lo privado, de lo que puede o no puede mostrarse, de lo que es seguro o no compartir. Creo que soy prudente y que esto limita las imágenes que subo a Instagram, lo que también me hace reflexionar sobre las ficciones o los límites actuales de los nuevos álbumes familiares o domésticos en las redes sociales.

“Últimas horas de descanso…”. Publicado en Instagram el 18/01/2014. Geolocalizada en “Rincón de Soto, La Rioja, Spain”. Rebeca Pardo.

Algún día, con todo esto, escribiré un articulo, un libro o un tratado. De momento, valgan estas reflexiones ligeras para intentar retomar el ritmo de publicaciones en este blog.

Y quien tenga curiosidad puede seguir mi diario visual en… http://instagram.com/rebeca_pardo_

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