Julie Rivera: La arquitectura de la felicidad


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Conocí a Julie Rivera (Cádiz, 1975) en los cursos de Doctorado de la Universitat de Barcelona: entonces ya llamaba la atención por su impecable línea de trabajo y, sobre todo, por la coherencia y profundidad de su discurso artístico.

Los proyectos de Julie la han llevado a intervenir y a realizar acciones en espacios públicos, artísticos o no,  dentro y fuera de España, para transformar no sólo el entorno sino también los ojos con los que lo miramos. Algunos años más tarde de terminar el doctorado, tengo el inmenso placer de irme encontrando con ella en diversos eventos culturales o en la calle… cuando las dos vamos corriendo hacia algún lugar, por esas casualidades en las que los mismos espacios públicos parecen también querer intervenir como respuesta en nuestras vidas. De este modo, en el inigualable marco del paisaje urbano que protagoniza sus obras, he ido poniéndome al día de sus exposiciones individuales: La Arquitectura de la Felicidad en el CAAC (Centro Andalúz de Arte Contemporáneo, Sevilla, 2011), Shall we…dance?: ¿podemos bailar en Caracas? en la XLIV  Muestra Caja San Fernando. Cajasol, Casa Pemán, Cádiz… y de las numerosas colectivas en las que ha participado en estos años y que han llevado su obra por gran parte de la geografía española y también hasta Bélgica.

Por todos estos motivos y por algunos más, me encanta recibir el cartel de otra de sus exposiciones: esta vez será aquí cerquita, en el Terrassa Comissariat 2013: Financial Crimes, con lo que tenemos la oportunidad de disfrutar de su obra a partir de la inauguración de la muestra este próximo sábado. El tema es interesante ya que, como se comenta en la web del evento: “El ciclo Financial Crimes. Poéticas en la era del colonialismo financiero se centra en la crisis internacional, que parece que se acentúa para acontecer un tipo de neocolonialismo financiero. Un colonialismo que representa tanto un anacronismo como una novedad histórica. El anacronismo se basa en el hecho que vuelve a una modalidad de colonialismo propia de los siglos XVI al XIX, en qué eran las corporaciones y no los estados, las que a menudo protagonizaban la explotación comercial; ahora no son entidades comerciales las que ejercen el colonialismo, sino el sector financiero internacional. La novedad es que por primera vez los centros financieros internacionales imponen sus políticas no solamente en África o en Latinoamérica, sino también en Europa; y no dudan nada en hundir a un país periférico si lo consideran necesario. Efectivamente, el pensamiento colonialista se ha abocado también sobre si mismo”.

En este contexto se enmarca la exposición de Julie Rivera: “La arquitectura de la felicidad” (Del 28 de abril al 2 de junio de 2013), tercera entrega de un ciclo comisariado por Iván Mejía R. que, bajo el sugerente título “Financial Crimes. Poéticas en la era del colonialismo financiero”, pone sobre la mesa uno de los temas de candente actualidad en el panorama contemporáneo: las metrópolis, las periferias, los colonialismos y sus consecuencias. En el caso concreto de esta artista, en palabras del propio Iván Mejía R.: “Su obra se caracteriza por investigar la urbe como un espacio que determina el comportamiento consumista del individuo, convirtiendo todo acto de compra en una actividad paradisíaca (una ansiedad afligida por el shock en el poder adquisitivo en el grueso de la población). Así, Julie Rivera da cuenta de cómo las estafas económico-financieras materializan sus impactos en los territorios fuertemente urbanizados, dominados por el capitalismo especulativo y las burbujas inmobiliarias, que han hecho de la arquitectura una promesa de felicidad, ciertamente incumplida”.

Julie Rivera, El paraiso de las damas, 2012
Julie Rivera, El paraiso de las damas, 2012

Según se explica en la hoja de sala a la que he tenido acceso, en esta exposición, que tendrá lugar en el EspaiDos, Julie Rivera presenta “La arquitectura de la felicidad”, Barcelona (2010), que consta de dos partes: por un lado un video de 3’40’’ en el que recorre el centro comercial “Las Arenas” –antigua plaza de toros-; y por otro la protagonista del mismo: una corona (maqueta arquitectónica elaborada a mano en metacrilato pulido, plata y aluminio. 550 mm x 300 mm x 95 mm. aprox. 2010), a manera de réplica en miniatura de los edificios emblemáticos de Barcelona, como la Torre Agbar o las Torres Mapfre. Julie tiene también una amplia experiencia en el trabajo con joyas que se nota en la inclusión de estas peculiares coronas-urbanísticas dentro de sus últimas obras, algo que potencia aún más esa idea de marca que hay detrás de algunos turismos y urbanismos contemporáneos. Sobre el tema del urbanismo y sus “escenarios del crimen” hablaremos próximamente ya que hay otra exposición en en Espai de fotografía Francesc Català Roca, “Tu casa es mi casa” de Markel Redondo, muy relacionada con este tema.

Pero esto lo dejaremos para otro momento. Regresando a la exposición que nos ocupa, en el blog de Julie Rivera se explica “La arquitectura de la felicidad” de este modo: “analiza cómo el mercado internacional de imágenes urbanas hace que cualquiera de sus elementos pueda ser utilizado para crear una marca, con el fin de aplanar la ciudad hasta conseguir una imagen de sí misma. Este uso de la arquitectura al servicio de la construcción del escenario perfecto, como estrategia de venta de otros muchos productos asociados a la idea de ciudad”.

También se exhibe el video “El paraíso de las Damas” (Jerez, Cádiz, 2012) que es nuevamente un recorrido por una zona inconclusa de viviendas unifamiliares en el que las grúas aparecen detenidas y las casas vacías o en venta. Una zona trazada a partir de un centro comercial, que hoy es el eje de toda planificación urbanística y arquitectónica en pro del consumo, y que condiciona todo el estilo de vida y comportamiento a su alrededor. En dicho vídeo, aparece un anillo con una pequeña réplica de las casas unifamiliares, pero a manera de lápida (la misma que se exhibe en sala), ya que estos edificios se han terminado convirtiendo para algunos casi en una sentencia de deuda con la que se ha de cargar hasta el lecho de muerte. Es el momento en que se dejan ver los intereses económicos y especulativos que originan dichos proyectos urbanísticos y las burbujas inmobiliarias que han estallado en España en los últimos años, así como las consecuentes hipotecas y desahucios.

Además, para esta ocasión, Julie Rivera presenta “I enjoy my mall life” (10´52”, 2013), una obra sonora que alude a los audios de desarrollo personal, pero que la artista convierte en un irónico ejercicio que incita al consumismo y la felicidad que se experimenta en cualquier centro comercial.

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Julie Rivera, “I enjoy my mall life” / Ejercicio Nº3 Movimiento, 2011. Videoinstalación HD doble proyección 3’48’’

Por tanto, los vídeos de Julie Rivera nos hacen cuestionarnos y mirar de otro modo algunos de nuestros paisajes urbanos más habituales, ya que si por algo que se caracteriza la obra de esta artista es por un profundo conocimiento del espacio, un agudo cuestionamiento del statu quo y el ingenio con el que plantea su relación con los contextos consumistas en los que vivimos.

Mis mejores deseos para Julie: espero seguir recibiendo tus buenas nuevas y que cada vez sean mejores. Y a los demás… sólo una pregunta: ¿Estáis listos para enfrentaros a “La arquitectura de la felicidad”?

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