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Hoy en Barcelona se celebra Sant Jordi regalando rosas y libros a las personas amadas y yo comienzo a sentir tanto, ¡¡¡tantísimo aprecio!!! por todos los que me dedicáis vuestro tiempo… que, teniendo en cuenta que también celebramos hoy el patrón no sólo de Cataluña sino… ¡¡¡de la facultad de Bellas Artes!!!… nada mejor para festejarlo que recoger para vosotros algunas de las mejores imágenes de rosas y libros que recuerdo.

La primera imagen que veo al pensar en rosas y arte, es esta fotografía de Tina Modotti, una gran fotógrafa italiana con una vida tan intensa y poco conocida por el gran público como su obra (emigró a los 17 años a EE.UU., donde conoció a Edward Weston, de quien sin duda recibió influencias en su trabajo posterior, para terminar viviendo en México, donde fue miembro del partido comunista y amiga, entre otros, de Diego Ribera y Frida Kahlo hasta que fue acusada de conspirar para asesinar al presidente, y ahí comenzó otra diáspora: Alemania, la URSS e incluso España (según parece hasta perteneció a las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil)… y finalmente regresó a México donde falleció de un supuesto ataque al corazón en un taxi… aunque hay quien afirma que fue asesinada: a falta de autopsia, todas las versiones son igualmente imaginables). 

Rosas, Tina Modotti, 1925

Rosas, Tina Modotti, 1925

Sin embargo, esta autora tiene una obra sumamente interesante de la que destaco hoy estas maravillosas rosas que responden a una nueva manera de mirar (frente a las Vanguardias y concretamente al Expresionismo que marcaban el arte en su época). Para algunos, esta autora podría enmarcarse dentro de la Nueva Objetividad y quizás estas rosas sean un exponente claro de su cercanía con este movimiento artístico. Por un lado, estas flores sencillas con una iluminación naturalista, están lejos del dramatismo, la teatralidad o la sensiblería propios de otras obras contemporáneas. Por otro lado, también tienen ese característico gusto por los objetos, por los planos cerrados, por la minuciosidad en los detalles y la búsqueda de puntos de vista inusuales que forjaron el perfil de la Nueva Objetividad… y que, en cualquier caso, sea cual sea la escuela, tendencia o línea en la que se enmarquen, son unas rosas sencillas, evocadoras y humildes que siempre me han parecido extrañamente bellas.

Y tras las rosas cotidianas de Modotti, la sensualidad, el contraste y la fuerza de las de Robert Mapplethorpe, un autor generoso en la fotografía de estas flores que, a pesar de su éxito en el mercado, no parecen ser las más elegidas por los grandes maestros de la fotografía… que se decantan más por las más exóticas y sinuosas calas u orquídeas. Os dejo aquí una de las imágenes que pudo verse en Barcelona recientemente, en la exposición realizada por la Galería Senda a finales del 2012.

Robert Mapplethorpe, Rose, 1983, impresion de gelatina de plata, copyright Robert Mapplethorpe Foundation. Una de las obras expuestas el año pasado en la Galería Senda (Barcelona)

Robert Mapplethorpe, Rose, 1983, impresion de gelatina de plata, copyright Robert Mapplethorpe Foundation. Una de las obras expuestas el año pasado en la Galería Senda (Barcelona)

En el caso de Mapplethorpe, las imágenes de rosas, generalmente altivas, se cubren de un halo de misterio en el que suelen destacar las sombras creadas por las flores ante fondos generalmente oscuros, en contraste con la blancura impoluta de sus pétalos y la importancia que toman en los bodegones los peculiares jarrones elegidos para contenerlas, generalmente también de tonos claros y contornos sinuosos.

La sensualidad de las formas, el contraste de los tonos y la elegancia de las situaciones creadas son características propias de las imágenes de este gran autor, aunque las rosas no suelen ser las flores fotografíadas más conocidas de Mapplethorpe, eclipsadas sin duda por sus imágenes de flores más sugerentes o de cuerpos mucho más explícitos.

Ansel Adams, Rose and driftwood. 1932

Ansel Adams, Rose and driftwood. 1932

Os recojo en este ramo particular de rosas, una flor más clásica, con una escala de grises perfecta y un juego de luces y sombras más dramático que en las anteriores. Su autor es Ansel Adams, el padre del sistema de zonas y conocidísimo fotógrafo de paisaje, además de miembro fundador del Grupo f/64.

Y no podían faltar los libros… eso sí: retratados como sólo el fotógrafo español Chema Madoz puede hacerlo. Este artista, con sello personal indiscutible, nos hace siempre disfrutar con esas otras vidas, usos y costumbres que los objetos cotidianos adoptan al posar frente a su cámara. Para quienes aún no conozcáis su obra y para los que siempre estéis dispuestos a volver a disfrutarla: tiene una exposición en La Pedrera, titulada «Chema Madoz. Ars combinatoria»hasta el 28 de julio (que espero visitar muy pronto y poder escribir un post al respecto).

Chema Madoz

Chema Madoz

De momento os dejo un par de imágenes sacadas de su página web, que recomiendo visitar si aún no conocéis su obra: seguro que terminaréis cayendo a sus pies con una sonrisa. En este caso, creo que estas dos imágenes reflejan muy bien lo que la mirada de Madoz es capaz de hacer con los objetos, que muchas veces se tornan casi en esculturas, instalaciones… o en este caso libro-objetos que nos muestran sus mil lecturas posibles, los secretos que nos esperan en su interior, la fascinación que genera la lectura y el puente que estos objetos son capaces de crear sobre los abismos insondables que a veces nos separan.

Aunque tiene otras maravillosas imágenes de libros que evocan esos mundo interiores que nos sorprenderán entre sus páginas y alguna incluso de rosas, no reproduzco aquí más fotografías de este autor, genial creando paradojas a partir de lo cotidiano, porque para eso tenéis su página web, sus numerosos libros y catálogos y, sobre todo, esa exposición que nos espera en La Pedrera estos meses.

Chema Madoz

Chema Madoz 

¡¡Espero que todos disfrutéis de un fotográfico día de las rosas y los libros!!!… y que algunos os animéis a visitar la exposición de Chema Madoz o el Arts Libris, que se acaba hoy: que no sólo de rosas y libros puede alimentarse el alma y el espíritu: también necesitamos un poco de humor, bastante de inteligencia, toneladas de pensamiento, una pizca de genialidad y, sobre todo, muchas, muchísimas buenas fotografías.

¡Feliz y fotográfico Sant Jordi 2013!

 
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