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En el campo de la investigación sobre el Alzheimer y el arte hay interesantes iniciativas no sólo desde el ámbito de la cultura, sino también desde el de la medicina, como la de la Unidad de Demencias del Hospital Virgen de la Arrixaca que está realizando desde el 2008 el proyecto Arte y Cultura como Terapia contra el Alzheimer abriendo debates hacia nuevas líneas de investigación que unen el arte y la ciencia.

Este proyecto fue protagonista del reportaje de La 2 (RTVE) “El Naufragio de la memoria” que está disponible en la la web del Programa Crónicas.


Las personas a cargo de esta interesante iniciativa son:
Directora médica: Carmen Antúnez Almagro
Doctora en Historia del Arte: Halldóra Arnardóttir

El proyecto propone nuevos caminos y estímulos para ampliar el campo del tratamiento no-farmacológico contra esta enfermedad y tiene como meta “Crear un enlace entre pasado y presente estableciendo puentes entre neuronas o intentando conseguir nuevas conexiones con neuronas que todavía existen a través de otras memorias, como la memoria emocional, además de construir nuevas herramientas de control médico”.

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Lo interesante de este proyecto es la interacción que realiza con artistas/figuras del entorno cultural (por ejemplo el video artista Bill Viola en “Emociones en Silencio”) que realizan actividades en diferentes instituciones con una misma estructura que facilita el poder evaluar posteriormente la investigación que están llevando a cabo. También por este motivo, las sesiones son grabadas y fotografiadas.

Según explican, en estas sesiones: “Al comenzar, el artista marca la línea de trabajo para el resto de las sesiones hasta llegar al resultado final. En este proceso que trata de hacer recordar situaciones vividas en el pasado, los pacientes fueron ayudados por alumnos de Bellas Artes en la Universidad de Murcia, Hostelería de Murcia y la Escuela de Arte Dramático, quienes dibujaron frases, completaron recetas y despertaron distintas emociones: todo para hacer el recuerdo más resistente al olvido”.

Esta presencia de las emociones como refuerzo para el recuerdo no es la primera vez que se plantea en este contexto, ya que es una constante en las obras estudiadas en esta investigación. Parece que allá donde la memoria pierde su capacidad, las emociones se transforman en importantes refuerzos para reconstruir aquellas conexiones y vínculos “rescatables” con la identidad y la memoria.La novedad, al menos para mí, es que esto se plantee como terapia alternativa o de refuerzo desde el ámbito médico. 

En cualquier caso, es muy interesante y gratificante saber que proyectos de este nivel y originalidad se están realizando en nuestro país. Esperemos que no sean experiencias puntuales, que reciban el apoyo que se merecen para poder tener la continuidad que necesitan y que, en el futuro, sea posible crear sinergias y puntos de encuentro entre todos aquellos que trabajamos e investigamos en todos estos ámbitos.

Investigación realizada con la colaboración del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya, al que doy mi más sincero agradecimiento por la beca que acaba de concederme (octubre 2012) y gracias a la cual todo esto es posible.

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