La noche que me quieras, de Alejandro Kirchuk: un World Press Photo con Alzheimer


La noche que me quieras, Alejandro Kirchuk , 2011. Reproducida por gentileza de @Alejandro Kirchuk.

En mi visita a la exposición del World Press Photo de este año, me sorprendió encontrar el trabajo La noche que me quieras del fotógrafo argentino Alejandro Kirchuk sobre el Alzheimer de su abuela. Llevo años investigando en temas relacionados sobre la memoria y la imagen, y la importancia de estos temas en el panorama de las artes visuales actuales es creciente. Sin embargo, no esperaba encontrarme con un 1er premio de Reportajes gráficos, en la categoría de Vida cotidiana, con este cariz intimista, autorreferencial y absolutamente humanista.

La noche que me quieras es el nombre del último tango que ella recordaba y cantaba antes de perder la memoria”, explica Alejandro Kirchuk en su página web

Cuando se disipó la sorpresa inicial, me detuve a mirarlo con cariño e interés, y no estuve sola, ya que a mi alrededor había otros muchos visitantes que se detuvieron ante estas imágenes en concreto. Tras las imágenes de la guerra, del boxeo, de los muertos por diversos tipos de violencia… estas fotografías de la vida cotidiana en estado puro, sin estridencias compositivas ni de color, con la sencillez y la honestidad de las historias bien contadas, fueron un bálsamo de esencialismo… de cotidianidad.

La noche que me quieras, Alejandro Kirchuk, 2011. Mónica descansa en la cama, mientras Marcos hace tareas domésticas. La enfermedad genera una dependencia de asistencia que gradualmente se incrementa por el deterioro en la transmisión de información entre la mente y el cuerpo. Reproducida por gentileza de @Alejandro Kirchuk.

Frente a los contrastes fuertes, los colores saturados, el barroquismo o las virguerías formales de otros trabajos, Alejandro Kirchuk nos devuelve a ese otro tipo de reportajes que usan el lenguaje más sencillo, muy cercano a la estética doméstica aunque con un matiz importante de dominio técnico, para transmitir el mensaje más profundo.

Sobre este reportaje, se explica desde la organización del World Press Photo:

Marcos y Mónica estuvieron casados 65 años y durante la mayor parte de ese tiempo vivieron en el mismo apartamento en Buenos Aires. En 2007, a los 84 años, a Mónica se le diagnosticó Alzheimer. Marcos se cuidó a sí mismo, al tiempo que hacía frente al estrés emocional y físico de haberse convertido en un cuidador. En las últimas etapas de la enfermedad de Mónica, Marcos tenía que alimentarla con purés, ya que no era capaz de masticar. Durante el último año de su vida, Mónica estuvo postrada en cama y Marcos se vio obligado a cambiarle los pañales tres veces al día así como a ayudar a las enfermeras a tratar las llagas de Mónica (actividades que ocupaban la mayor parte de su día). Ella casi no era capaz de reconocerle, aunque los abrazos y las caricias le ayudaban a mantener el contacto, a veces solamente unos segundos. Pero Marcos estaba decidido a cuidar a su mujer en casa. «Dime, ¿dónde estará mejor que aquí?», preguntaba. «La trato como a una princesa, aquí lo tiene todo.» Mónica falleció en julio de 2011.

Esta experiencia enlaza con la de muchos de los que hemos tenido familiares con el mal de Alzheimer, y es fácil empatizar con Marcos y su absoluta dedicación a una enferma que ya nunca más podrá reconocerle. Alejandro Kirchuk consigue acercarnos a estas vivencias a través de unas imágenes que saben encontrar el punto justo entre la intimidad y el decoro, entre el dolor y la ternura, entre el heroísmo y la cotidianidad. La mirada del nieto se conjuga con la del fotógrafo profesional para encontrar el equilibrio justo en una experiencia muy compleja: los planos generales que contextualizan la vivencia se combinan con los detalles que hablan con sutileza de los momentos más duros para explicar la historia de una pareja que se ama hasta en el olvido, ofreciendo una lección de vida importante en unos tiempos demasiado marcados por la Posmodernidad, el individualismo y el glamour.

La noche que me quieras, 2011, Alejandro Kirchuk. Mónica sostiene la manta, uno de los únicos movimientos que ella podía hacer durante su último año de vida. Reproducida por gentileza de @Alejandro Kirchuk.

Al llegar a casa busqué la página de Alejandro Kirchuk y pude ver el resto de las imágenes del reportaje además de leer las palabras del propio autor sobre este personalísimo trabajo que consigue finalmente, tal y como él explica, convertir las imágenes en una metáfora sobre el AMOR en mayúsculas, convirtiendo el Alzheimer en un elemento secundario de este proyecto. Esto me ha hecho darme cuenta de que gran parte de los trabajos encontrados sobre este tema hasta el momento son realmente más un canto a la ternura, un homenaje a un ser querido que se pierde en las tinieblas del olvido… que un llanto dramático sobre la enfermedad.

Alejandro Kirchuk comenta en su página web que su primera fotografía de este proyecto fue realizada cuando su abuela ya estaba padeciendo el Alzheimer desde hacía 3 años y su memoria comenzaba a desconectarse y dice al respecto:

Desde el mismo momento en que fue diagnosticada, su marido, mi abuelo Marcos (Tatá), decidió que iba a ser él mismo quien se iba a ocupar de la situación e iba a ser él quien la iba a cuidar en su enfermedad. Así fue. En estos 6 años fue él, quien además es médico, el protagonista único del cuidado de ella, tanto en cuestiones médicas como no médicas. Le hizo su comida, le dio de comer, la bañó, le curó las heridas (provocadas por no moverse de la cama por tiempos muy prolongados), le cambió los pañales, la cambió, y además de todo eso, le dio amor. Todo eso, todos los días. Por 6 años. Y teniendo en cuenta que la enfermedad de Alzheimer es degenerativa, todos estos cuidados y toda esta dedicación fue creciendo progresivamente con el paso del tiempo. Es por eso que para mí estas fotografías tienen que ver más con el amor que con la misma enfermedad de Alzheimer. Mi abuela falleció hace poco más de un año, en su casa, en su cama, en los brazos de mi abuelo. Fue el mejor final posible que puede tener una persona, rodeada de amor y seres queridos, en su propia casa

Por todo esto, me parecía interesante recoger este reportaje en este blog, enmarcado dentro de la investigación que llevo a cabo sobre la relación de las Artes Visuales y el Alzheimer. Agradezco a Alejandro Kirchuk la generosidad de permitirme ilustrar esta entrada con sus imágenes , así como la amabilidad y rapidez de su respuesta a mi solicitud de permiso.

Investigación sobre Artes Visuales y Alzheimer realizada con la colaboración del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

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3 comentarios sobre “La noche que me quieras, de Alejandro Kirchuk: un World Press Photo con Alzheimer

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