LOS NUEVOS INQUILINOS: Ensayos para un mundo pendiente


Llueve en Barcelona mientras escribo esta entrada y te imagino sentado/sentada en un sillón con “Los Nuevos Inquilinos: Ensayos para un mundo pendiente” entre las manos”. No son buenas épocas para pensar ni para hacerse más preguntas de las que ya nos rondan a todos en estos días… pero puede ser que quieras venir a darte una vuelta por nuestra pequeña casa de papel.

Tenemos la gran suerte de no habernos tenido que hipotecar de por vida para construirla, de poder llevarnos el “edificio” bajo el brazo y de poder ofrecer un precio asequible para todo aquel que quiera comprarse una, con ventanas al ciberespacio, y paredes que “hablan”. ¿Alguien da más?

En fin, qué puedo decirte: que yo te espero en la Galería para que podamos hablar de la imagen, las redes sociales, los peligros de la sobre-exposición, de la hipercomunicación, de la multiplicidad de perfiles, de la inmediatez con la que se comparte todo y de cómo esto afecta a la identidad, al ritmo de trabajo, al proceso de pensamiento, de escritura, de fotografía, de vida…

Si meUno de los "pantallazos" del facebook que puedes encontrar el "Los nuevos inquilinos: ensayos para un mundo pendiente". dedicas un poco de tu tiempo, yo te prometo abrir algunas ventanas a mi facebook para que puedas ponerte en mi lugar mientras escribía ese capítulo. Porque el premio de la Editorial Ariel de blogueros de ensayo (¡¡¡jóvenes!!! No nos olvidemos de este detalle fundamental del premio) fue por mi trabajo en Internet y no quería dejarlo fuera del libro: para mí hace ya demasiado tiempo que todo está muy comunicado, contaminado… con sus cosas buenas y malas, pero es el tiempo que nos ha tocado vivir y yo me adapto: me es muy difícil imaginar una superficie de escritura sin ventanas abiertas al ciberespacio, una frase complicada sin una interrupción de algún tipo… por eso los “pantallazos” de Facebook y correo electrónico, y las fotografías del What’s up.

No te puedes quejar, yo te abro las puertas, las ventanas y derribo los muros de mi espacio mental para dejarte entrar. Ahora tú, si te animas, me encantaría saber qué opinas… qué compartes, qué te inquieta a tí de todo esto y con qué no estás de acuerdo.

Y mis vecinos también estarán encantados de recibirte. En la Terraza tienes a Pablo Simón (La Kancillería), que hace un certero análisis de la situación política, sobre todo en lo que concierne a la situación de los jóvenes (que lo único que tiene de malo es que al terminarlo habrás comprendido por qué estamos como estamos, qué herencias estamos pagando… y casi que deberían prohibir que un politólogo sea comprensible porque da mucho más miedo que cuando no entiendes nada y puedes autoengañarte felizmente). En el Salón tienes a Roberto Enríquez (Bob Pop ve TV), que te comentará todo lo que siempre has querido saber y profundizar de ciertos programas de la TV. Sólo te diré el subtítulo: “Televisión para principiantes. Carnaza a la parrilla” (¿vas a poder resistir la tentación?). En el baño tienes a Alberto Santamaría (Blog de Alberto Santamaría), que te espera con “Una breve historia (estética) de lo repugnante” que no te dejará indiferente. Ferrán Caballero (ferrancab) es el más amable de todos nosotros: te espera directamente en la calle para hablarte de… ¿te suenan de algo la crisis política, econónica, de valores… “sistémica”? ¡Pues eso: “Más de lo mismo”, como subtitula su capítulo Ferrán! En la cocina tienes a César Losada (Pero tú a esto le llamas arte?, trasladado a La industria del placer), que subtitula su capítulo “(Sin versión oficial)” y que reflexiona sobre los medios de comunicación y la cultura; y, por último, en El Laboratorio (en esta casa hay de todo menos comedor y dormitorio: esto tendremos que hacérnoslo mirar) está Álvaro Arbonés (The Sky Was Pink) con “La necesidad humana del sinsentido. Una apuesta contra el cientificismo imperante”.

En fin, que no puedo ser objetiva, que esta es la reseña menos profesional de un libro que he escrito en mi larga y dilatada carrera como lectora (que lo he sido durante muchos años)… pero yo creo que alguno de nosotros te hará reir, otro te abrirá los ojos a cosas que no sabías, con otro descubrirás cosas que estaban latentes en tu cabeza y dirás aquello de “¡qué bueno!”, con otro a lo mejor terminas gritando muy a gusto “¡qué asco!”… y seguro que también encontrarás alguno que no te guste nada o con el que no puedas estar más en desacuerdo…

… ¿Qué? ¿Te animas a venirte a nuestra casa de papel, a esa en la que las paredes “hablan”? El mundo seguirá estando pendiente cuando salgas, pero espero que el viaje habrá merecido la pena.

 

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Un comentario sobre “LOS NUEVOS INQUILINOS: Ensayos para un mundo pendiente

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