GRACIAS y reflexiones entorno a ser “la única mujer”


He guardado el secreto durante días y semanas que se han hecho un tanto eternos, pero ¡por fin! puedo compartirlo con vosotros, que finalmente sois los que dais un sentido a este pequeño espacio en la blogosfera: soy uno de los siete premiados por la Editorial Ariel con su “PREMIO ARIEL MEJORES BLOGUEROS JÓVENES DE ENSAYO 2012” y dentro de un par de semanas podréis encontrar en las librerías “Los nuevos inquilinos: Ensayos para un mundo pendiente”, la continuación (con olor, sabor y tacto de libro) de nuestros pensamientos en la red.

No sé muy bien cómo me siento en estos momentos y, si me dejáis un poco de tiempo para intentar pensarlo mientras os lo comento, desearía poder ir desgranando este puñado de emociones, sentimientos encontrados y pensamientos surgidos a partir de un premio con 7 ganadores en el que soy la única mujer.

Pero vayamos por partes y permitidme, en primer lugar, dar las gracias. En mi familia siempre me han inculcado aquello de que es de bien nacidos ser agradecidos y esta madrugada, sigo despierta pensando en ese agradecimiento que se ha quedado pendiente…

GRACIAS a mis padres, Eduardo y Teresa. De ellos aprendí muy pronto que si quieres algo has de luchar por ello, que nada es imposible si pones el empeño suficiente y que en esta vida uno tiene que ser capaz, al final del día, de dormir con su conciencia. He tenido la inmensa suerte de contar con unos padres que han estado siempre ahí, apoyándome en todos y cada uno de los pasos que he dado en esta vida, aunque no los entendieran. GRACIAS por tanto, tantísimo… que me abruma pensarlo. No lo digo con frecuencia, pero ¡¡¡el amor se me queda corto para expresar lo que siento por vosotros!!!

A mi hermano, Antonio, y a mi tío Cruz, porque este mundo hubiera sido muy aburrido sin vosotros. Aquellas cenas con discusiones interminables sobre lo humano y lo divino que solían terminar con el diccionario, la enciclopedia o el periódico en la mano… han hecho, años más tarde, que lo de enfrentarme al resto de la humanidad haya sido un juego de niños (ja, ja, ja) Creo que también lo sabéis, pero… ¡os quiero!

Al resto de mi familia (mi cuñada, mis primos, mis tíos… perdonadme si no doy más nombres, pero esto se eterniza) y a mis amigos: por estar siempre ahí, por apoyarme incondicionalmente y por hacerme sentir que formo parte de algo que merece la pena. Aunque me alegre muchísimo de haber recibido un premio esta noche… hay cosas que no cambian y sois lo mejor que he conseguido en mi transitar por el mundo. Sois los premios que la vida me ha dado a lo largo de muchos años y si de algo me precio es de tener a mi lado a personas excepcionales: gracias por la lealtad, por los buenos consejos, por esos hombros a prueba de lágrimas y esas sonrisas compartidas, por el cariño, por el amor, por el respeto, por la tolerancia, por la inteligencia, por las críticas y los halagos, por cada uno de los preciosos instantes compartidos… porque, como creo que también sospecháis, sois mi mayor tesoro.

Foto de família de los ganadores del Premio Ariel Mejores Jóvenes Blogueros de Ensayo, el jurado del premio, el presentador del acto y miembros de la editorial.   de derecha a izquierda y de arriba a bajo: Francisco Martínez Soria, Director Editorial de Ariel; Pablo Simón, premiado; Ignacio Echevarría, jurado; Roberto Enríquez, premiado; César Losada, premiado; Alberto Santamaría, premiado; Ferran Caballero, premiado; Oriol Alcorta, editor de Ariel; Xavier Casanovas, periodista y presentador del acto; Paz Gaspar, directora del Área Cultural; Imma Turbau, portavoz del jurado; Álvaro Pombo, jurado, y Rebeca Pardo, premiada
Foto de família de los ganadores del Premio Ariel Mejores Jóvenes Blogueros de Ensayo, el jurado del premio, el presentador del acto y miembros de la editorial.
de derecha a izquierda y de arriba a bajo: Francisco Martínez Soria, Director Editorial de Ariel; Pablo Simón, premiado; Ignacio Echevarría, jurado; Roberto Enríquez, premiado; César Losada, premiado; Alberto Santamaría, premiado; Ferran Caballero, premiado; Oriol Alcorta, editor de Ariel; Xavier Casanovas, periodista y presentador del acto; Paz Gaspar, directora del Área Cultural; Imma Turbau, portavoz del jurado; Álvaro Pombo, jurado, y Rebeca Pardo, premiada

A Dolors Tapias (mi directora de tesis), y a Montse Morcate y Sara García (compañeras de doctorado y amigas) que han estado conmigo esta noche: ante vosotras me descubro… sin palabras. Y, como no estoy acostumbrada a los eventos sociales, pero gracias a Dios tengo amigos: mil gracias a Pilar Gonzalo (Bulbo, prendas vivas) por hacerme un maravilloso vestido y a Stephane, por ayudarme con el resto.

GRACIAS, también, a los que me habéis sufrido en clase (y a los que comenzáis a hacerlo), a los que me leéis y a los que os habéis interesado por mí. Espero no defraudaros.

A la editorial ARIEL por sus 70 años y por reinventarse a sí misma buscándonos en los blogs. A los editores de ese libro que está recién salido del horno y huele a aventura, a cosa nueva… a un poquito de riesgo: ¡mmmmmmmmmmmmmm! Al jurado, a mis 6 compañeros de premio (especialmente al otro riojano galardonado: Pablo Simón), a Planeta (especialmente al maravilloso equipo de comunicación que nos ha atendido), a los medios de comunicación que se han interesado por nosotros, a todas las personas que nos ha acompañado, felicitado y saludado esta noche… GRACIAS por todo. Me he sentido un tanto abrumada porque la fiestas no son lo mío, pero ha sido un inmenso placer tener la ocasión de compartir unos instantes con todos vosotros.

José Manuel Blecua, director de la RAE, realiza el discurso ante la mirada de los siete premiados, el miembro del jurado Álvaro Pombo y el conseller
José Manuel Blecua, director de la RAE, realiza el discurso ante la mirada de los siete premiados, el miembro del jurado Álvaro Pombo y el conseller

Y tras todos los agradecimientos… una pequeña reflexión. He estado toda la noche recibiendo felicitaciones por ser “la única mujer” y tratando de contestar a la pregunta “¿tienes alguna idea de por qué?”… Pregunta que, tengo que decir, habitualmente  me la han hecho hombres. Yo creo que todas nosotras intuímos el por qué. En primer lugar he de reconocer que no me gusta mucho ser felicitada por ser “la única” porque realmente me entristece serlo cada vez que lo soy. ¿Por qué? Como hubiera dicho Bécquer: ¿Y tú me lo preguntas?…

No tengo todas las respuestas a todas las preguntas pero puedo contaros muchas historias de amigas, vecinas, compañeras de trabajo… mujeres muy inteligentes, brillantes incluso, que cuando llegan a casa tras largas y duras jornadas de trabajo (en el que no suelen recibir el reconocimiento que deberían mientras ven ascender, con demasiada frecuencia, a sus compañeritos hombres) tienen lavadoras que poner, cenas que preparar, niños que atender (aunque no sean suyos)… mujeres fabulosas a las que nadie da las gracias por agotarse en el intento de estar a la altura de lo que se espera de ellas (traer un sueldo, tener la casa “atendida” y “ocuparse” de los niños… además de “cuidar” su apariencia y su relación) y que, encima, han de escuchar aquello de ¿Y dónde has dejado a tus hijos? cuando están en cualquier fiesta, reunión o entorno de adultos… A los hombres, si se les pregunta, el tono es diferente y también el final de la frase: ¿Y los niños, con tu mujer? Porque es comprensible que, personal y laboralmente, los seres humanos necesitamos, de vez en cuando, encontrarnos con iguales fuera del alcance de los niños. Esto nos lleva a otra bonita parte del cuento, que es aquella en la que los papás necesitan estar solos para trabajar en casa y las mamás meten a los niños en la cama sigilosamente pidiéndoles a sus retoños que respeten a papá porque “está trabajando” o se llevan a los niños respetuosamente bien lejos a ser posible todo el fin de semana. ¿Qué sucede con ellas? En primer lugar, nuevamente, un pequeño matiz cambia en lo que papá les dice habitualmente a sus niños: “mamá está haciendo sus cosas” y también es diferente el tiempo que se supone que una mujer necesita para hacerlas… y todos sabemos que si te interrumpen cada cuarto de hora es difícil concentrarse. Siempre me ha parecido muy divertido que haya ingenieros que no sepan cómo funciona una lavadora, que personas que entienden el motor de un coche no entiendan cómo funciona una plancha… en fin, yo también me hago preguntas y, como he comentado, no tengo muchas respuestas. Y, por si todo lo anteriormente mencionado fuera poco, cuando un hombre sale con sus niños a la calle es un “padrazo”, cuando una mujer lo hace… es lo habitual; cuando un hombre hace algo en casa “ayuda” mucho o poco pero la palabreja ya implica que no es el responsable de algo que, en principio, es cosa de dos. Y para terminar esta entrañable historia que no sé si responde o no a la pregunta, hay mujeres que tienen familia o no y que consiguen tener el tiempo para escribir un blog “de ensayo” (sea lo que sea lo que signifique esto) y en Internet tenemos amplísimas pruebas de esto… pero entonces entra otro factor en juego: el creerse o no capacitada o “candidatable” al mérito de ganar un concurso. ¿Y qué nos sucede a las mujeres? Que aún nos siguen contando a todos esos bonitos cuentos infantiles donde los príncipes son valientes, guerreros y conquistadores… y las mujeres son bellísimas (o son las brujas de la historia), pacientes, sumisas y entregadas. Nos cuentan aquello de La Bella y la Bestia (mujer maltratada donde las haya), o de La Cenicienta (que también tiene mucha tela que cortar) y después la gente se extraña de lo que sucede… Y también hay que tener en cuenta que, digan lo que digan, yo sigo pensando que somos diferentes.

En fin, dejémoslo ahí porque las cosas van cambiando, poco a poco… y habrá que darle tiempo al tiempo, porque es sabio, pero yo creo que quedan aún unas cuantas generaciones por delante para que el panorama sea diferente. Hace unos meses, en un simposio, una persona del público preguntó por qué todos los conferenciantes eran hombres y había mujeres altamente capacitadas cuya misión en el evento era presentarlos o suministrarles botellines de agua (en el público, como siempre, mayoría femenina). La respuesta… “no se habían dado cuenta”. Ja, ja, ja. Mis aulas están llenas de mujeres, pero las cumbres universitarias llevan corbata… A pesar de que es mi paisaje habitual desde hace muchísimos años: yo no puedo darme el lujo de no darme cuenta.
Precisamente por todo esto me siento taaaaaaaaaaaaaaan agradecida a mi entorno: familiares, amigos, compañeros… porque ya lo dijo, hace muchas lluvias, José Ortega y Gasset: yo soy yo y mis circunstancias. GRACIAS A TODOS POR HABER HECHO POSIBLE MI MUNDO.

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17 comentarios sobre “GRACIAS y reflexiones entorno a ser “la única mujer”

  1. Rebeca! Muchas, muchas felicidades!!! He visto tu nombre en La Vanguardia y tirando del hilo he llegado hasta aquí!!

    Estos dias leeré con calma tus escritos, que me interesan muchíssimo.
    Tu discurso me ha encantado, y no sabes como me identifico con la parte final!!

    Y cambiando de tema, el jueves estaré en Huesca en un curso sobre fotografía familiar. ¿Nos veremos?

    1. ¡Muchísimas gracias! Por las felicitaciones, por el interés, por haberme buscado… El jueves yo también estaré en Huesca, en ese mismo curso sobre fotografía familiar. Supongo que no seremos multitud… así que seguro que nos vemos: ya me dirás quién eres.

    1. ¡¡¡Será un placer!!!! Y ya te enseñaré el libro, que se presentó ayer y no sale hasta dentro de un par de semanas pero mi capítulo habla de la sobreexposición actual, de la imagen familiar/doméstica/íntima en la época de las cámaras en los móviles hiperconectados… en fin: de esos temas que tanto nos preocupan a algunos. ¡¡¡Me hará mucha ilusión verte en Huesca!!! Hasta entonces: un beso

  2. Enhorabuena, Rebeca! Ni siquiera sabía que mantenías este blog…. y resulta que la primera entrada que leo, es la del PREMIO.

    Y no ha sido el premio, sino el estilo con el que escribes, lo que me ha hecho alistarme como follower tuyo! 🙂

    ¡ENHORABUENA, Y HASTA TU PRÓXIMO POST!

  3. ¡Mi más sincera enhorabuena, Rebeca! Me alegro mucho por ti y me alegra que se valore un buen trabajo como el tuyo… Tuve la suerte de compartir las aulas universitarias contigo y ya entonces brillabas con luz propia. Por otro lado, pienso que tu reflexión es acertada y real… ¡Qué sigas así! ¡Y que podamos vernos!

    1. Sospecho quién eres y me alegra que te alegres. Los riojanos somos así: de sonrisa generosa y natural. Ja, ja, ja. Creo que iré a Madrid para un congreso en Noviembre… a lo mejor nos vemos. Un beso enorme y mil gracias

    1. Me alegra saber que las buenas ideas se comparten: gracias por tu comentario. Me miraré con más calma el blog, veo que tiene mucho contenido. Y sí: al final todo está conectado, más de lo que a veces pensamos.

  4. […] Mi última experiencia personal fue el día que me dieron un premio como bloguera “de ensayo”. Éramos 7 ganadores y sólo una mujer. Durante toda la noche escuché cómo felicitaban a mis compañeros por su gran trabajo, por lo interesante de sus textos… mientras a mi me felicitaban por ser mujer o me preguntaban si yo tenía alguna idea de por qué no había más mujeres premiadas. Ja, ja, ja. Esa noche escribí esto: “GRACIAS y reflexiones entorno a ser “la única mujer”” (https://rebecapardo.wordpress.com/2012/09/18/gracias-y-reflexiones-entorno-a-ser-la-unica-mujer/) […]

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