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Puede parecer una adivinanza, pero es la pregunta que me asaltó el otro día: ¿cuántas cosas pueden hacerse en una biblioteca en unos pocos minutos?… fue a la salida de la Biblioteca Jaume Fuster a la que había ido porque me avisaron de que ya tenía las dos novelas de Roberto Bolaño que había pedido de otra biblioteca de Barcelona. Los recogí y descubrí que había una exposición de fotografías. Y como a estas cosas no puedo ni quiero resistirme, visité la muestra.

Con el título “Niceland: Paisatges en verd i negre de la terra del gel” se exponen una serie de imágenes de Dani Planas Labad que permanecerán en la sala de exposiciones de esta biblioteca hasta el 26 de septiembre. Las imágenes son una muestra de los paisajes espectaculares de Islandia en los que los edificios construídos por los humanos compiten con la fuerza de la naturaleza para llamar la atención del espectador. El colorido y la singularidad del paisaje son la característica principal de una muestra de recorrido breve que no podéis perderos si visitais la mencionada biblioteca.

Al salir de la exposición, me llamó la atención una máquina roja del ayuntamiento de Barcelona que permite hacer varias gestiones rápida y sencillamente. En mi caso, necesitaba un certificado de empadronamiento y ya me había imaginado las largas colas y esperas que tendría para conseguirlo cuando, para mi sorpresa, vi que la máquina ofrecía la opción (además de poder inscribirse en cursos de las bibliotecas, sacar certificados de los impuestos pagados, consultar algún plano…). Resumiendo: que me pidió el DNI que tuve que introducir en una apertura en la que supongo que había algún tipo de escáner… y en unos minutos tenía mi certificado impreso sin coste alguno. En total fueron poco más de 20 minutos los que pasé en la biblioteca y pocas veces he aprovechado tanto un lapso tan breve de tiempo.

Para rematar la tarea, me acerqué a la comisaría de policía más cercana para ver si conseguía las claves de mi e-dni, mentalizándome para una larga cola de nuevo, pero, para mi sorpresa, nuevamente me encontré una máquina en la que poniendo mi dedo para que escaneara mi huella dactilar, me dio todas las claves, me renovó todos los certificados y salí de allí pensando que es genial poder hacer todos estos trámites con tanta rapidez: apenas habían pasado 40 minutos desde que entré en la biblioteca.

Sin embargo, a la euforia momentánea por la celeridad con la que había resuelto los trámites (y además había podido realizar actividades culturales al mismo tiempo), le sucedió la tristeza al pensar a cuántas personas sustituirán esas máquinas. Las ventajas y los inconvenientes de la tecnología… pero en cualquier caso: es genial salir de una biblioteca en pocos minutos con 2 libros estupendos, una experiencia fotográfica y un certificado en la mano ¿no os parece?

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