De cómo retratamos, miramos y recordamos (u olvidamos) el mundo… y otras historias para no dormir


Estos días (del 8 al 13 de mayo) ha tenido lugar el OVNI en el CCCB con el elocuente título “Olvido” y, una vez más, este “observatorio” audiovisual ha puesto sobre la mesa demasiadas cosas que no sabemos y que quedan sepultadas por el resto de las informaciones, por las desinformaciones y por los “olvidos” intencionados por parte de algunos.

Por otro lado, en estos momentos también se abre una ventana a cómo se nos muestran las cosas en la prensa y en los museos en algunas exposiciones que tienen lugar en Barcelona sobre fotoperiodismo, documentalismo y cine experimental (por llamar de algún modo al trabajo de Alexander Sokurov): MÉS FOTOPERIODISME: “Visa pour l’Image – Perpignan” a Barcelona 2012 en el CCCB

y en el MACBA las Series militares. Aleksandr Sokurov en la Colección MACBA (hoy es el último día para verlas, pero hay una interesante conferencia de Albert Serra sobre el cine de este autor) y Centre Internacional de Fotografía Barcelona (1978-1983) que recoge la obra realizada a finales de los años 70 en este centro pionero de la enseñanza de la fotografía.

En alguna de ellas, creo recordar que fue en la del CCCB, se comentaba que en un momento en el que el papel del fotoperiodismo y el documentalismo fotográfico (y audiovisual también, añadiría yo) está en revisión en los diarios y revistas, cada vez se hace más presente en las galerías y en las salas de exposiciones. Al principio, cuando comencé a ver este tipo de trabajos en museos y galerías, me preguntaba por qué aquello que me habían enseñado como “reportaje” o “documental” en la facultad de comunicación, que debería estar en los medios, lo encontraba colgado en los muros de los centros de arte. Pasados ya unos cuantos años, viendo su práctica ausencia en la TV comercial (más allá de los docu-reallities y todas las revisiones/perversiones que la reallity-tv ha hecho de lo que antes era el periodismo que aspiraba a la objetividad) cada día tengo más claro que el mundo del arte se ha convertido en una especie de reducto en el que aún pueden colgarse y proyectarse ciertas cosas que en otros contextos serían impensables y, seguramente, poco interesantes/aburridas para cierto tipo de público acostumbrado/aficionado a la televisión y a la cultura del espectáculo.

Lo que me preocupa y me entristece es que el público potencial para estos lugares/reductos no es el mismo que el de la TV comercial y por tanto, no tiene el mismo potencial, alcance ni repercusión lo que se muestre en ellos. Esto tiene un lado tristemente esperanzador ya que si no somos demasiados los que asistimos a este tipo de cosas los no interesados en que se digan o se sepan pueden permitirse este pequeño reducto de libertad, sinceridad y crítica. Al fin y al cabo: ¿quién toma en serio la opinión de un puñado de artistas, profesores, críticos y aficionados a la cultura en un mundo en el que con frecuencia somos tratados de manera casi condescendiente como los “otros”, los “poco productivos”, los “alocados”, los “poco serios”… (por no usar otros “amables” calificativos que he escuchado a los mismos que aplauden a los ladrones de guante blanco y ensalzan a aquellos que se enriquecen con las desgracias ajenas)?

Centre Internacional de Fotografia Barcelona (1978-1983) , hasta el 26 de agosto de 2012 en el MACBA

En fin… Todo esto me trae últimamente un tanto pensativa y desconcertada. Quizás por ello he pensado en la parte de la obra del artista chileno Alfredo Jaar en la que se plantea el papel de la fotografía de prensa y los medios de comunicación tanto en la elaboración de un imaginario colectivo como en la articulación de la memoria occidental y de la historia escrita desde este lado del mundo.

Jaar es el conocido autor de la elocuente imagen “The Power of Words” (1984) y de la minimalista «The sound of silence» (2006), una fría y enorme caja metálica que  sirve de contenedor para una impactante proyección sobre el fotógrafo Kevin_Carter, su dura experiencia con la famosa fotografía ganadora de un Pulitzer en la que un buitre mira atentamente a una niña esquelética, sobre las críticas recibidas por no ayudar a la pequeña y sobre el suicidio del fotorreportero.

Este autor realiza en 2008 una exposición titulada “Politics of the Image” en la que reúne una serie de trabajos como “Greed” (2007), “From Time to Time” (2006) y “Searching for Africa in LIFE” (1996) que cuestionan la imagen del continente africano transmitida por algunas de las publicaciones occidentales más influyentes (Life, Time y Business Week). Concretamente, en Searching for Africa in LIfe, el artista busca entre las portadas de esta influyente revista la presencia del mencionado continente y descubre que apenas está presente en ellas y que, además, su presencia tiene que ver con animales, matanzas o hambrunas. Por este motivo, Jaar enfrenta al público a esas portadas para dejar constancia de cómo gracias a esta selección temática todo un continente queda reducido a los safaris y las tragedias. ¿Acaso no hay arte, cultura, folclore, pensamiento o ciencia en este continente? ¿Es inocente o intencionada esta visión reduccionista y prejuiciosa? La respuesta a esta pregunta, sea cual sea, resulta preocupante.

En esta misma línea está el “Proyecto Rwuanda“, con el que Jaar pretendía mostrar la «indiferencia criminal» del mundo con un genocidio de un millón de muertos. Especialmente dramático es «Untitled (Newsweek)» (1994), que combina los sangrientos datos del genocidio de Rwuanda en 1994 con la superficialidad de los temas protagonistas de las portadas de la revista Life en ese tiempo. La comparativa en paralelo de lo que sucedía en un lado del mundo cuajado de sangre y dolor, y lo que reflejan las revistas dirigidas a un Occidente culto, intelectual, posmoderno y supuestamente interesado por su contexto… da un punto de frivolidad preocupante y, personalmente creo que vergonzante, sobre nuestra manera de mirar a un mundo convulso. Si muere una persona en Europa o EE.UU. los medios occidentales lloran la pérdida (con más o menos lágrimas dependiendo de las coordenadas de la tragedia), pero si miles o millones de seres humanos mueren en los países más castigados del planeta… ¿se derrama alguna lágrima en estos lares? ¿Se recoge al menos la noticia en alguna parte? ¿Acaso no son nuestros “semejantes”? ¿Son, como decía Sontag, unos muertos de “segunda” que no nos preocupan como los “nuestros”? ¿Hasta dónde alcanzan términos como “nuestros”, “vecinos”, “socios”, “aliados”, “semejantes”, “personas”… “seres humanos”? ¿cuánto nos importa lo que les sucede a quienes viven más allá de nuestras fronteras y las de nuestros “aliados”? Por supuesto que es cierto aquello que dice el refrán “ojos que no ven, corazón que no llora” pero ¿es éste el espejo en el que queremos mirarnos?

"Proyecto Rwuanda", Alfredo Jaar, 1994-2000
“Proyecto Rwuanda”, Alfredo Jaar (1994-2000). Presentación del proyecto en la web del artista.

El trabajo de Jaar va incluso más allá en su matiz crítico y metafórico, con el que cuestiona el poder de las imágenes, mirando no sólo aquello que se publica, sino poniendo de relieve también la ausencia de las imágenes “secuestradas” o de las que nunca se llegaron a tomar, como en Lament of the Images (2002). En esta obra, Jaar expone casi a oscuras tres textos en los que se evidencia la imposibilidad de acceder a las fotografías de algunos momentos importantes de la historia reciente: las lágrimas de Nelson Mandela en el día de su liberación provocadas por el sol en sus retinas dañadas por los años de encarcelamiento no se fotografiaron, Bill Gates “protegió” un enorme archivo de fotografías históricas sellándolo en el interior de una mina a la que no se puede acceder y la compra por parte del Departamento de Defensa Norteamericano de los derechos de las fotografías de satélite de la zona de Afganistán y alrededores durante la invasión de este área tras el 11/09/2001… controlando por tanto el acceso a las mismas durante los bombardeos con todo lo que esto implica. Todo esto impone, obviamente, una determinada manera de recordar y olvidar. Finalmente, esta obra incluye una pantalla con luz blanca que simboliza tanto los límites de las imágenes como esas ausencias fotográficas aclamadas por los textos expuestos con anterioridad. Un esquema expositivo que recuerda a la caverna patónica con esa luz deslumbrante en la salida al mundo de las Ideas y que, desgraciadamente, también me hace pensar en el desdichado destino que esperaba a aquellos que regresaban a las sombras para hablar de lo que habían visto al otro lado.

“Lament of the images”, Alfredo Jaar (2002)

En muchos de estos casos, el efecto causado por la acumulación (tanto de imágenes como de informaciones) es la constancia repentina de que lo que hay detrás de muchas imágenes de portada son algunas ausencias alarmantes. Por tanto, la obra de Jaar resulta impactante y abre paso a una profunda reflexión sobre la fotografía de prensa, sus protagonistas, y su papel en la construcción de la memoria y la historia colectiva.

Sin embargo, también cabría preguntarse si esta ceguera selectiva que denuncia el artista por parte de los medios es un problema generado por éstos o tan sólo el reflejo aplastante de una manera “inmune” de mirar y sentir que está, desgraciadamente, muy generalizada por la contaminación desbordada y desbordante de imágenes. Sea como sea, a mí me invade una profunda pena ya que las opciones de humanidad presentes en cualquiera de las respuestas posibles a esta pregunta sólo pueden ir de mala a peor.

Lo malo es que esto está sucediendo. Lo peor es que estamos inmensos en ello. Pero también podríamos llegar a lo terrible y lo imperdonable si, aunque me da miedo preguntármelo a mí misma, ¿formamos parte activa de todo esto? ¿Cuál ha sido nuestra responsabilidad, nuestro papel y nuestra aportación, a este estado de “pasotismo” ilustrado y a esta desertización empática y humanística?

Página web de Alfredo Jaar
Página web de Alfredo Jaar
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3 comentarios sobre “De cómo retratamos, miramos y recordamos (u olvidamos) el mundo… y otras historias para no dormir

  1. Y bueno no podía ser de otra manera la consecuencia de ser constante en lo que te apasiona, te lleva a ser brillante en lo que haces =)… ¡viva la fotografía! y lo que plasma con belleza y consistencia en cada click para la posteridad…
    Atte.
    César Leigh
    Perú

    1. Gracias, César, por tu comentario. Sobre la pasión y la constancia en aquello que te obsesiona: aseguran que Picasso siempre decía “cuando baje la inspiración, que me pille trabajando”… Así que me uno a tu exaltación de la fotografía y espero que, a todos, la inspiración nos pille trabajando para que el resultado sea tan brillante como sea posible.

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