Etiquetas

, , ,


El apropiacionismo siempre me ha despertado cierto desconcierto, llevado a su máxima expresión por la obra de net.art de Michael Mandiberg (2001) que se basa en el escaneado de la obra de Sherrie Levine (1979 o 1981), que a su vez reproduce una fotografía de Walker Evans (1936). Es decir, que hablamos de una obra de net.art que se apropia de otra obra de arte que a su vez se apropió de una fotografía documental que, siendo el origen de esta larga saga artística, podría también considerarse obra de arte… ¿no?

mujer-de-granjero

“Mujer de granjero arrendatario de Alabama”, Walker Evans, 1936

Pero siguiendo esta lógica, Realmente la imagen que reproduzco hacia el final de este texto, “Untitled (AfterSherrieLevine.com/2.jpg)”  , de la obra AfterSherrieLevine.com” podría ser también una obra apropiacionista y titularse, parafraseando: “AfterMichaelMandiberg.jpg”. ¿Cuál es entonces la diferencia entre copiar, escanear o reproducir una obra de arte y crear una obra apropiacionista?

Por un lado la intención artística y, por otro, el discurso de fondo que hay en el acto conceptual de la apropiación que, para Sherrie Levine, incluía una lectura alegórica de su obra.

"After Walker Evans: 4", Sherrie Levine (1981) link del Metropolitan Museum of Art

“After Walker Evans: 4”, Sherrie Levine (1981) link del Metropolitan Museum of Art

Una lectura alegórica que también es posible en el caso de Mandiberg. Este autor ofrece en Internet junto a este net.art otro aparentemente idéntico titulado “AfterWalkerEvans.com  “. Además, desde la web se pueden descargar e imprimir las imágenes en alta resolución y …  ¡¡¡UN CERTIFICADO DE AUTENTICIDAD  !!! de cada imagen que puede descargarse para imprimirlo y ser firmado por el mismo usuario (con las instrucciones de enmarcado   de la imagen para que responda a los requerimientos del certificado).

Ese divertido “certificado auténtico” de estilo self service de una obra apropiada de otra apropiación de la obra original de un autor “auténtico”… servirá, según Mandiberg  , para que todas las imágenes “satélite” sean consideradas con la misma autenticidad y no al contrario.

"Untitled (AfterSherrieLevine.com/2.jpg)", de Michael Mandiberg (2001). Link a la obra

“Untitled (AfterSherrieLevine.com/2.jpg)”, de Michael Mandiberg (2001). Link a la obra

Este simpático acto de lucidez lúdica tiene otra explicación de su autor: “This is an explicit strategy to create a physical object with cultural value, but little or no economic value” (Esta es una estrategia explícita para crear un objeto físico con valor cultural pero poco o ningún valor económico).

Pero ¿cómo se inició todo esto? Algunos atribuyen precisamente a Sherrie Levine el desarrollo del concepto de apropiacionismo artístico (“appropriation art“). Sin embargo, para otros estudiosos del tema, el origen de la tradición de las “adopciones” o “préstamos artísticos” habría que buscarlo mucho antes.

De hecho, algunos encuentran antecedentes incluso en Leonardo Da Vinci aunque todos coinciden en la importancia de Levine para convertir lo que podía ser una práctica más o menos habitual en un TEMA artístico cuyo término gracias a ella, entre otros artistas, contaba ya con amplia difusión en los 70s y 80s del siglo XX.

"Untitled (AfterWalkerEvans.com/2.jpg)", de Michael Mandiberg (2001). Link a la obra

  “Untitled (AfterWalkerEvans.com/2.jpg)”, de Michael Mandiberg (2001). Link a la obra

La idea que subyace, por tanto, en el apropiacionismo es la de romper con el concepto de originalidad, de autoría y también, de algún modo, hacer arte en la época de su reproductibilidad técnica usando las facilidades de copiado que ofrecen tanto la fotografía analógica como la imagen digital.

Unas facilidades que precisamente algunos  emplearon, en algunos textos ya afortunadamente trasnochados, como pretexto para considerar a las artes visuales fuera de las artes con mayúsculas. El logro, seguramente, es la demostración de que es posible hacer arte reproduciendo arte sin la “losa” de la autoría y, podría incluso decirse, sin la necesidad de la originalidad visual que algunos dan por imposible a estas alturas, con valor/interés cultural… y aparentemente lejos del interés económico.

Sin embargo, esto no significa la negación de conceptos como autoría o propiedad intelectual. Como dijo Sherrie Levine en una entrevista con Jeane Siegel: “Es cierto –afirma Levine- que la paternidad artística y la propiedad intelectual existen. Pero pienso que, según las épocas, interpretamos estas palabras de manera diferente. Lo que me interesa en realidad es el carácter dialéctico de estos términos” (cita original en “AFTER SHERRIE LEVINE”, de Jeanne Siegel pero tomada traducida de “Estéticas del arte contemporáneo“, editado por Domingo Hernández Sánchez).

Pero el interesante contenido de esa entrevista, “AFTER SHERRIE LEVINE”, de Jeanne Siegel, publicada en el ARTS Magazine, verano de 1985, será mejor dejarla para otro día.

Anuncios