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http://www.bicicletacucharamanzana.com/

Anoche, en Versión Española presentaron el documental Bicicleta, cuchara, manzana (Programa completo con el documental disponible en: http://www.rtve.es/alacarta/videos/version-espanola/documental-bicicleta-cuchara-manzana/1203753/)Es un placer poder ver este tipo de trabajos en televisión y, sobre todo, poder completarlos con algunas reflexiones por parte de los protagonistas (Disponibles aparte también en la web del programa: http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/version-espanola-bicicleta-cuchara-manzana/1342369/)

Este documental me interesa especialmente porque mi abuela padeció Alzheimer en los 80, cuando nadie hablaba del tema y era una enfermedad aún más desconocida que en la actualidad. En 5 años se llevó todos sus recuerdos y con ellos su identidad y su vida. Fue una experiencia que me marcó tanto por la indefensión en la que vi sumida a mi abuela (convertida en una frágil naufraga en un océano de olvido que iba anegando poco a poco el cada vez más restringido territorio de su memoria) como por mi madre, que la cuidó con devoción aunque ella llegó al punto de no recordarla. Las personas que tienen a su cargo a alguien que pierde la memoria creo que hacen gala de uno de los actos más desinteresados que existen. No tienen la esperanza de una curación, renuncian a mucho, y lo dan todo por alguien a quien aman mientras lo ven alejarse atrapado por las marañas de su mente y transformarse en un desconocido que finalmente no recordará absolutamente nada. Creo que es un proceso terrible que Carles Bosch trata con una gran delicadeza y con metáforas como la del coche que termina en el desguace que tienen una gran fuerza.

Olvidar tus recuerdos, a tus propios hijos, a tu familia… olvidarte a ti mismo: ¿Puede haber algo más terrible? ¿qué sucede entonces con la identidad? ¿dónde reside ésta? ¿Nos construyen los recuerdos, el ADN, los que nos rodean…?  La persona sin memoria ni inhibiciones, como resultado del proceso del Alzheimer ¿es el yo en estado puro o su ausencia?

Supongo que éste fue el detonante de mi interés por la memoria, por la imagen familiar y por la identidad: elementos unidos en un frágil equilibrio que me preocupa. De hecho, hay muchas obras autorreferenciales que tienen que ver con enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil. Allí donde la medicina no puede ofrecer soluciones, al menos de momento, el arte y las imágenes parecen convertirse en las tablas de salvación a las que sujetarse cuando se está a merced de las corrientes abisales del olvido.

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